La histórica planta de procesamiento de carne del oeste del Gran Buenos Aires cesó sus actividades, en medio de un contexto económico adverso para el sector cárnico argentino. La medida impacta de lleno en el distrito bonaerense y reaviva la preocupación por la situación laboral y comercial de la industria local.
El frigorífico San Roque, una firma con décadas de actividad en Morón, provincia de Buenos Aires, anunció el cierre definitivo de su planta productiva, lo que derivó en la desvinculación de 140 empleados, quienes comenzaron a recibir sus telegramas de despido durante el último fin de semana del mes de febrero.
Según la comunicación formal enviada por la empresa a su personal, la decisión de bajar las persianas responde a “cambios drásticos en las condiciones económicas del país”, la retracción del consumo interno de carne y la apertura indiscriminada de importaciones, que habrían alterado de forma sustancial las reglas del mercado y hecho inviable la continuidad operativa del frigorífico.
Las desvinculaciones se encuadraron bajo el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, norma que permite justificar despidos por causas económicas y fuerza mayor, y los empleados aguardan precisiones sobre los plazos y condiciones para el cobro de sus indemnizaciones.
Audiencias laborales y repercusiones sociales
Tras el anuncio del cierre, el pasado lunes se llevó a cabo una audiencia en el Ministerio de Trabajo entre representantes de la compañía y los trabajadores despedidos, con el objetivo de analizar el impacto social de la medida y explorar posibles alternativas para amortiguar el golpe en la economía familiar de quienes quedaron sin empleo.
Además de la rarafacción económica que atraviesa el sector, gremios y autoridades locales expresaron preocupación por la pérdida de fuentes de trabajo en un contexto donde ya se registran cierres y suspensiones en otras plantas del país.
Un sector en tensión: contexto más amplio
El cierre de San Roque no ocurre de forma aislada. En las últimas semanas, otras empresas frigoríficas, como General Pico, reconocida por producir las hamburguesas Paty, también enfrentaron problemas financieros y desvinculaciones de personal, lo que marcó un patrón de dificultades en la industria cárnica local.
El sector se encuentra presionado por múltiples factores:
- Según datos oficiales, las importaciones de carne vacuna aumentaron fuertemente en 2025, pasando de 2.300 a alrededor de 17.000 toneladas, con un salto interanual cercano al 580 %, lo que genera alarma entre los productores y plantas orientadas al mercado interno.
- Esta dinámica coincide con una caída del consumo en el mercado interno y la necesidad de competir con productos foráneos que, por volumen o precio, complican la rentabilidad de las plantas locales.
Impacto local: Morón y el conurbano bonaerense
La decisión de clausurar la planta de San Roque golpea particularmente al partido de Morón, donde la empresa era una fuente de empleo estable para decenas de familias desde hace décadas. La pérdida de estos trabajos llega en un momento en el que las economías del conurbano y del sector cárnico en general muestran signos de fragilidad ante los cambios del mercado global y doméstico.
En suma, el cese de operaciones de un frigorífico con arraigo histórico en la zona simboliza una nueva tensión en la industria alimentaria argentina, con efectos que trascienden lo laboral y ponen en debate las políticas de comercio e industria que atraviesan al país.