El sindicato La Fraternidad alertó sobre un escenario crítico en los trenes metropolitanos si continúan la falta de inversión y la escasez de recursos humanos y técnicos.
El futuro del servicio ferroviario en el Área Metropolitana de Buenos Aires quedó bajo la lupa luego de que el gremio La Fraternidad señalara que el sistema atraviesa una etapa de fuerte deterioro. Según indicaron, si no hay cambios de fondo, desde marzo de 2026 las frecuencias podrían reducirse al punto de contar con solo una formación por hora en los ramales de pasajeros.
El diagnóstico gremial advierte que el desgaste acumulado no es reciente y que las soluciones parciales no alcanzan para resolver las falencias estructurales del ferrocarril. En ese contexto, remarcan que la falta de personal capacitado representa uno de los puntos más sensibles para garantizar la continuidad del servicio.
Desde el Ejecutivo nacional, en tanto, no se confirmó oficialmente una posible reducción de las prestaciones y se mencionaron anuncios vinculados a inversiones y renovación de las formaciones. No obstante, el gremio sostiene que esas iniciativas no logran compensar años de desinversión y falta de planificación.
Desde el sindicato explicaron que actualmente existen múltiples problemas que comprometen la operación: trenes fuera de servicio, deficiencias en el mantenimiento, falta de insumos esenciales y una notoria escasez de conductores habilitados. Todo esto, aseguran, dificulta sostener el funcionamiento regular del sistema.
La advertencia encendió señales de alarma entre los millones de usuarios que utilizan el tren a diario para ir a trabajar, estudiar o movilizarse dentro del AMBA, y volvió a instalar la discusión sobre el rumbo del transporte público ferroviario y la urgencia de soluciones de largo plazo.