La senadora de La Libertad Avanza viajó a Mar del Plata para promocionar el proyecto laboral del Gobierno, pero se encontró con un clima hostil, manifestaciones callejeras y un despliegue de seguridad que transformó el entorno del Torreón del Monje.
Patricia Bullrich desembarcó en Mar del Plata con la intención de difundir y respaldar la reforma laboral que impulsa el oficialismo, aunque su paso por la ciudad quedó signado por el rechazo de distintos sectores sociales y un fuerte cerco policial que buscó contener las protestas.
Lejos de una recepción cordial, la dirigente fue recibida con cánticos, pancartas y consignas que expresaron un claro repudio a su figura y a la iniciativa legislativa. Jóvenes militantes y referentes de organizaciones sociales se congregaron en las inmediaciones del lugar donde se desarrollaría el conversatorio, dejando en evidencia que la senadora no era bienvenida en uno de los principales destinos turísticos del país.
Las consignas apuntaron directamente contra la reforma laboral, denunciando que el proyecto atenta contra los derechos de los trabajadores y afecta condiciones históricas como las vacaciones y la estabilidad laboral. Además, se reclamó que la ley no sea tratada en el Congreso y se exigieron medidas de fuerza a nivel nacional para frenar su avance.
El operativo de seguridad comenzó durante la mañana e incluyó vallados, controles y la presencia de fuerzas federales, lo que modificó la circulación habitual en un sector emblemático de Mar del Plata en plena temporada estival. La postal generó malestar entre vecinos y turistas, según consignaron medios de la ciudad.
En declaraciones periodísticas, Bullrich defendió la iniciativa del Gobierno y explicó que su visita tuvo como finalidad conversar con empresarios y actores vinculados al turismo, la industria y la pesca. Según sostuvo, estos sectores enfrentan dificultades derivadas del sistema laboral actual, especialmente por los conflictos judiciales y la falta de previsibilidad.
Respecto al debate legislativo, la senadora admitió que el oficialismo deberá negociar cambios para conseguir los votos necesarios en el Senado. Reconoció que el bloque libertario cuenta con una representación limitada y que, sin consensos, no es posible avanzar. Sin embargo, remarcó que cualquier modificación debe apuntar a transformar el modelo vigente y no a conservarlo.
Finalmente, al ser consultada sobre la relación con la CGT, Bullrich señaló que el Gobierno está dispuesto a dialogar, aunque aclaró que espera propuestas que impliquen cambios estructurales. De lo contrario, sostuvo, no habrá acuerdo posible.