Cancelan los trenes de larga distancia y crece la denuncia sindical por un cierre encubierto

La Fraternidad aseguró que no volverán a circular los servicios ferroviarios hacia Córdoba y Tucumán. El gremio de maquinistas habla de un lock-out patronal, advierte sobre un plan de desmantelamiento del sistema y alerta por el impacto social y productivo.

En un contexto marcado por las fiestas de fin de año, el sindicato de maquinistas La Fraternidad confirmó una noticia que venía generando preocupación desde hace meses: los trenes de pasajeros de larga distancia que unían la Ciudad de Buenos Aires con Córdoba y Tucumán no volverán a operar. La organización sindical, encabezada por Omar Maturano, sostuvo que las suspensiones temporales anunciadas como tareas de mantenimiento derivaron en una clausura definitiva de los ramales.

A través de un comunicado titulado “Lamentamos tener razón”, el gremio denunció que el cierre no responde a razones técnicas sino a una decisión deliberada. Según explicaron, la paralización de los servicios configura un lock-out patronal que deja sin una opción de transporte accesible a miles de usuarios, en especial a quienes dependen del tren por su bajo costo.

Un incidente como punto de inflexión
La situación se agravó a fines de septiembre, cuando un descarrilamiento ocurrido cerca de Santiago del Estero, en un tramo operado por la empresa Nuevo Central Argentino (NCA), motivó la suspensión de los servicios por cuestiones de seguridad. No obstante, desde La Fraternidad afirmaron que ese episodio fue utilizado como argumento para justificar la no reanudación de las frecuencias, aun después de realizadas las reparaciones necesarias.

Para el sindicato, el problema excede un hecho puntual y se inscribe en una política más amplia. En ese sentido, acusaron al gobierno nacional de impulsar un plan de desguace del sistema ferroviario de pasajeros, al que compararon con experiencias históricas que consideran fallidas.

Antecedentes y acusaciones al Ejecutivo
El gremio vinculó la actual coyuntura con procesos como el Plan Larkin de la década de 1960, que implicó el levantamiento de miles de kilómetros de vías, y con las reformas de los años noventa que culminaron en la privatización de Ferrocarriles Argentinos. A su entender, el Ejecutivo busca repetir esos esquemas, priorizando intereses de sectores metalmecánicos, petroleros e inmobiliarios, incluso mediante la venta de tierras ferroviarias.

Desde La Fraternidad advirtieron que la eliminación del tren de pasajeros no solo afecta el derecho a la movilidad, sino que pone en jaque la soberanía nacional y el desarrollo de las economías regionales. “El ferrocarril es una herramienta clave para integrar el territorio y sostener la producción local”, remarcaron.

Más ramales en la mira
La cancelación de los servicios a Córdoba y Tucumán se suma a una lista cada vez más extensa de corredores interrumpidos. Entre ellos, el gremio mencionó los trenes hacia Mendoza, San Luis, La Pampa, Bahía Blanca y el servicio expreso que conectaba Buenos Aires con Rosario.

Frente a este escenario, el sindicato llamó a la unidad entre trabajadores ferroviarios y la ciudadanía para frenar lo que definieron como una entrega del patrimonio nacional. Con un tono de advertencia, señalaron que se preparan para resistir este nuevo intento de reducción del sistema ferroviario

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