La Cámara Alta provincial convirtió en ley el proyecto que permitirá recuperar el histórico inmueble de Cañuelas para centralizar dependencias judiciales, de seguridad y tránsito. La iniciativa había sido impulsada por la diputada Ayelén Rasquetti y acompañada por autoridades locales.
El histórico edificio conocido como “El Castillo”, ubicado estratégicamente en el cruce de las rutas 3 y 205, tendrá finalmente un nuevo destino. El Senado de la Provincia de Buenos Aires aprobó este viernes, en general y en particular, la expropiación de la ex fábrica Finaco de Cañuelas, dando así un paso decisivo para convertir el inmueble en un polo que integrará áreas de justicia, seguridad y tránsito.
La iniciativa, que fue presentada originalmente en 2022 por la diputada Ayelén Itatí Rasquetti, apunta a recuperar y revalorizar el predio para albergar allí diferentes dependencias estatales, mejorando la accesibilidad y la coordinación institucional dentro del distrito.
Rasquetti celebró la aprobación y expresó que se trata de “un proyecto trabajado durante varios años”. Explicó también que, tras la sanción, se abre un plazo de 120 días para que el Poder Ejecutivo reglamente la norma. Si no se incorporan cambios, la ley quedará firme y posteriormente deberá iniciarse el juicio de expropiación correspondiente. Además, detalló que los fondos necesarios para poner en valor el edificio serán aportados por el Poder Judicial.
La legisladora había presentado la propuesta por primera vez en junio de 2022, pero el expediente perdió estado parlamentario por falta de tratamiento. En mayo de 2024 volvió a impulsarlo, esta vez con el acompañamiento de la intendente Marisa Fassi. En marzo de 2025 obtuvo la media sanción en la Cámara de Diputados. Finalmente, este viernes 28 de noviembre, con el respaldo de la senadora Sofía Vannelli, la Cámara Alta convirtió la iniciativa en ley.
Un edificio con casi un siglo de historia
“El Castillo” acumula una trayectoria que lo convierte en uno de los inmuebles más emblemáticos de la región. Fue construido a fines de la década de 1920 por el industrial francés Gustave Artaux, quien instaló allí la planta de la empresa alimenticia Finaco, especializada en la producción de leche y huevo en polvo, además de otros alimentos deshidratados.
Con el paso del tiempo, el predio atravesó distintos procesos administrativos. Durante el gobierno de Juan Domingo Perón fue expropiado, y posteriormente, bajo la presidencia de Arturo Frondizi, pasó por un proceso de licitación que terminó en manos del empresario alemán Guillermo Woters. Este último fundó la firma Imfasa, dedicada al fraccionamiento de películas fotográficas y radiográficas, empresa que finalmente quebró hacia finales de los años ‘60.
Desde fines de los ’80, la propiedad pertenece a Nilda Aquino Arzamendia y a su hijo Martín Corsi, quienes conservaron el predio durante las últimas décadas.
Con la reciente aprobación legislativa, “El Castillo” inicia un nuevo capítulo. Su recuperación no sólo implicará la preservación de un edificio histórico, sino también la creación de un espacio clave para mejorar la gestión pública y fortalecer la presencia estatal en la zona.