Un modelo de país colonial: lo que esconden las reformas que impulsa Milei

Las iniciativas que el Ejecutivo busca tratar en sesiones extraordinarias anticipan un rumbo estructural que podría moldear un país primarizado, endeudado y con menor protección laboral. Aunque aún no se conocen los textos completos, los lineamientos difundidos permiten trazar el alcance del proyecto y sus efectos.

El paquete de reformas que el Gobierno pretende impulsar durante las sesiones extraordinarias del Congreso vuelve a colocar en debate la orientación económica y social del país. Aunque el temario oficial aún no fue publicado en el Boletín Oficial —y podría modificarse—, distintas fuentes anticipan que el Poder Ejecutivo apunta a consolidar un esquema que diversos especialistas interpretan como un retorno a un modelo de país de carácter casi colonial: primario-exportador, dependiente del endeudamiento y con menor presencia del Estado en la protección del trabajo, la producción y los derechos sociales.

Para la administración nacional, el 2026 será un año clave, ya que el proyecto de Presupuesto sería debatido desde el 10 de diciembre, mientras que a partir de febrero está previsto el tratamiento de otras iniciativas estructurales.

El paquete de reformas anunciadas

Entre los temas que el oficialismo pretende instalar en la agenda legislativa se encuentran:

  • Reformas laboral y tributaria, con modificaciones amplias sobre leyes laborales e impositivas.
  • Reforma electoral, con la eliminación de las PASO.
  • Reforma política, mediante la reconfiguración de la Ley Orgánica de Partidos Políticos.
  • Juicio en ausencia, a través de cambios en el Código Procesal Penal.
  • Ley antimafia, apuntada al crimen organizado.

A estos lineamientos se agregan recomendaciones del FMI y pedidos de sectores empresariales. Sin embargo, lo que despierta mayor preocupación entre especialistas en economía y política es que, junto al paquete visible, existe otra reforma silenciosa —ya en marcha— que no requiere tratamiento parlamentario: la reconfiguración productiva que, mediante la destrucción de empresas e industrias, presiona hacia un modelo de mayor endeudamiento y menor soberanía económica.

La reforma laboral: un salto atrás de más de un siglo

De acuerdo con borradores y trascendidos, el proyecto de reforma laboral apuntaría a reconfigurar pilares históricos del derecho del trabajo argentino, con retrocesos que especialistas comparan con el régimen previo a 1918.

Entre los cambios que se discuten se encuentran:

  • Eliminación de la indemnización por despido, reemplazándola por fondos de cese laboral administrados financieramente.
  • Aumento de la jornada laboral hasta 12 horas, contradiciendo tendencias globales de reducción horaria.
  • “Salario dinámico”, atado a la productividad individual.
  • Reemplazo parcial del salario por tickets canasta.
  • Fin del sistema de convenios colectivos por actividad, trasladando la negociación a cada empresa, lo que afectaría especialmente a pymes.
  • Implementación del “banco de horas”, permitiendo compensar horas extras con francos.

Además, se prevé la derogación de una extensa lista de leyes históricas: desde estatutos laborales específicos hasta normas vinculadas a seguridad, descanso, registración y protección sindical.

Los especialistas advierten que el impacto sería inmediato: salarios más bajos, sindicatos debilitados y condiciones laborales más difusas, favoreciendo principalmente al sector empresarial.

La reforma impositiva: señales del FMI y promesas oficiales

La intención presidencial de reducir drásticamente la cantidad de impuestos convive con las recomendaciones del FMI, que exige una reforma “neutral en recaudación”.

Entre los ejes filtrados se destacan:

  • Reducción de retenciones e impuestos financieros, considerados “distorsivos” por el organismo.
  • Baja de tasas en el impuesto a las ganancias, compensada con la eliminación de exenciones.
  • Eliminación del Impuesto a los Ingresos Brutos, que representa el 75% de la recaudación provincial, lo que presionaría una reforma profunda de la coparticipación.
  • Creación del “Súper IVA”, similar al modelo brasileño, cuya alícuota podría superar el 21% actual.

Aunque el Gobierno sostiene que los precios bajarían por la eliminación de tasas y gravámenes locales, especialistas señalan la ausencia de medidas para mejorar la progresividad del sistema o controlar la fuga de divisas, que ya supera los 24.400 millones de dólares desde el inicio de la gestión, duplicando los niveles anuales registrados en la presidencia de Mauricio Macri.

La reforma productiva: el cambio estructural que no se discute

La transformación productiva en curso no necesita aprobación del Congreso, pero ya genera efectos profundos:

  • 292.000 empleos perdidos hasta julio de 2025, 170.000 de ellos en el sector privado.
  • Desocupación del 7,4% y subocupación del 10,5%.
  • En el conurbano, el desempleo llega al 9,8%; entre jóvenes mujeres es del 14,7%.
  • Caída del salario real desde noviembre de 2023:
    • -14% en el sector privado
    • -18% en estatales
    • -14,5% en jubilaciones mínimas
  • Uso industrial de capacidad instalada al 57%, el nivel más bajo desde la pandemia.
  • Cierre de 16.322 empresas en siete meses, unas 28 por día.
  • Multinacionales que abandonaron el país o vendieron activos: ExxonMobil, HSBC, P&G, Clorox, Xerox, Mercedes-Benz, Telefónica, Paramount, entre otras.
  • Avances en la privatización de centrales hidroeléctricas, nucleares y partes de la infraestructura logística nacional.

Este escenario, sostienen expertos, consolida una estructura centrada en la exportación de recursos naturales y un mercado laboral de baja calidad, con creciente desigualdad.

Las consecuencias del rumbo elegido

La combinación de reformas visibles y silenciosas proyecta un futuro marcado por:

  • Menores salarios y menor consumo interno.
  • Pérdida de atractivo para inversiones en actividad productiva local.
  • Menor recaudación y reducción de servicios públicos esenciales.
  • Mayor endeudamiento externo.
  • Mayor desigualdad social y regional.
  • Un país dependiente, sin industria y orientado casi exclusivamente a la explotación de petróleo, gas, litio, cobre, metales raros, agua y recursos naturales para energías e infraestructura de IA.

Distintos analistas advierten que este esquema representa un modelo para pocos, con escaso empleo calificado y crecientes barreras de acceso a salud y educación.

El país posible: capacidades latentes y alternativas en debate

A contramano del camino actual, Argentina conserva ventajas estructurales:

  • Un sistema educativo que ha generado cinco Premios Nobel, tres en ciencias.
  • Capacidades industriales demostradas: fabricación de reactores, satélites, locomotoras, aviones, tecnología nuclear y bienes de capital.
  • Una tradición de innovación en ciencia, tecnología y producción.

Diversos espacios técnicos —como el Foro Economía y Trabajo, el Grupo Atenas y equipos multidisciplinarios de varias provincias— trabajan en proyectos para un modelo alternativo basado en:

  • Trabajo y producción.
  • Desarrollo industrial.
  • Soberanía energética y tecnológica.
  • Respeto a los derechos laborales y humanos.
  • Integración internacional con mayor valor agregado.

Según sostienen referentes de estos grupos, será crucial la articulación con partidos políticos y sectores sociales que compartan la necesidad de un rumbo distinto, con el fin de reconstruir un país inclusivo y sostenible.

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