Durante un acto en Florencio Varela, el gobernador bonaerense criticó los encuentros de sus pares con funcionarios nacionales y advirtió que no apoyará leyes que afecten a los trabajadores y a las provincias.
El gobernador Axel Kicillof endureció su postura frente al Gobierno nacional al cuestionar los acuerdos que algunos mandatarios provinciales estarían dispuestos a cerrar con la administración libertaria. En su discurso, señaló que “mientras miles de obras públicas permanecen paralizadas, se negocian deudas de Nación a cambio de leyes que perjudican al pueblo”.
Las declaraciones tuvieron lugar en un acto realizado en Florencio Varela, donde el mandatario bonaerense volvió a expresar su rechazo a las políticas impulsadas por el presidente Javier Milei. “Sabe que este gobernador no va a acompañar ninguna ley que vaya en contra de los derechos de nuestro pueblo”, afirmó.
Kicillof también apuntó contra la reciente estrategia del ministro del Interior, Diego Santilli, quien asumió el cargo en reemplazo de Lisandro Catalán con la misión de recomponer vínculos con las provincias. Santilli ya mantuvo reuniones con dirigentes como Martín Llaryora y Rogelio Frigerio, y busca garantizar el apoyo de los gobernadores a los proyectos que el Gobierno pretende aprobar en las próximas sesiones extraordinarias.
Entre los principales objetivos del Ejecutivo se encuentran la aprobación del Presupuesto 2026 y la sanción de reformas estructurales en materia laboral, tributaria y penal. Según trascendió, el Gobierno busca mostrar una imagen de fortaleza política con una foto conjunta junto a los 20 gobernadores que visitaron la Casa Rosada a fines de octubre, aunque esa puesta en escena se concretaría una vez finalizadas las reuniones bilaterales.
En contraste, Kicillof se diferenció de ese acercamiento y volvió a defender la autonomía de la provincia de Buenos Aires: “No vamos a aceptar chantajes ni condicionamientos que afecten a nuestro pueblo”.
El discurso del mandatario bonaerense reaviva la tensión entre la administración nacional y las provincias opositoras, en un escenario político donde el equilibrio entre el diálogo y la confrontación definirá el futuro de las principales reformas del Gobierno.