“Ley Nicolás: un paso clave para prevenir la mala praxis y mejorar la seguridad en la atención médica en Argentina”

El fallecimiento de Nicolás Deanna en 2017, tras un diagnóstico erróneo de meningitis, impulsó una ley que busca prevenir errores médicos y proteger a los pacientes. Su madre encabezó la lucha que hoy se convirtió en ley.

La promulgación de la Ley Nicolás (27.797) representa el resultado de una larga lucha por transformar el sistema de salud argentino. Inspirada en la historia de Nicolás Deanna, un joven de 24 años que murió tras un diagnóstico equivocado, la norma busca que tragedias como la suya no se repitan.

Nicolás era deportista y se encontraba en buen estado de salud hasta que, el 21 de octubre de 2017, comenzó a sufrir un fuerte dolor de cabeza. Consultó al médico Ricardo Cap, quien le recetó analgésicos. Dos días después, al no mejorar, volvió a atenderse con el mismo profesional, quien diagnosticó una contractura en la base del cráneo. En realidad, el joven padecía una meningitis bacteriana que no fue detectada a tiempo.

Pese a los síntomas, fue dado de alta y regresó a su casa. Horas más tarde, su cuadro se agravó: presentó fiebre alta y exoftalmos bilateral. Fue internado en la Clínica del Bosque de Pinamar, donde recibió un suero sin medicación. Según relató su madre, Gabriela Covelli, el médico “confundió los síntomas con una alergia”, lo que selló el destino de su hijo. Nicolás falleció el 2 de noviembre de 2017.

Desde ese momento, Covelli inició una intensa campaña para promover una ley que garantizara una atención médica más segura y con mecanismos de control. Su esfuerzo encontró eco en el Congreso, que finalmente sancionó la Ley Nicolás, promulgada por el Poder Ejecutivo este año.

La normativa establece un marco institucional y jurídico para mejorar la calidad del sistema sanitario, promover el uso de tecnología, reducir errores evitables y fortalecer las condiciones laborales del personal médico. También crea el Registro Unificado de Eventos Centinela (RUDEC), destinado a recopilar y analizar los incidentes médicos en todo el país con fines preventivos.

Además, la ley refuerza la trazabilidad de las sanciones profesionales mediante la Red Federal de Registros de Profesionales de la Salud (REFEPS), garantizando que una suspensión o inhabilitación tenga alcance nacional.

Otro de los aspectos destacados es la obligación de digitalizar todas las historias clínicas en un plazo de cuatro años, asegurando la interoperabilidad entre provincias y la confidencialidad de la información de los pacientes.

Con la Ley Nicolás, el Estado argentino busca fomentar una “cultura justa” en la medicina: un modelo que no castiga el error, sino que lo analiza para evitar que vuelva a ocurrir.

La historia de Nicolás Deanna dejó una huella profunda y se transformó en un símbolo de cambio. Hoy, su nombre encabeza una ley que busca salvar vidas a través del aprendizaje y la prevención.

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