El exjefe de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo, no logra escapar del huracán judicial que lo persigue. Las autoridades secuestraron dos celulares del exfuncionario, uno de ellos un Iphone 16 Pro de última generación, y ya detectaron que contenía numerosos mensajes eliminados. Para los investigadores, esa información puede ser decisiva: allí podrían estar las pruebas que vinculen a Spagnuolo con una red de coimas millonarias por la compra de medicamentos.
Las sospechas se extienden mucho más allá. En los audios filtrados, Spagnuolo habla sin tapujos de pagos ilegales y menciona directamente a Karina Milei y a Eduardo “Lule” Menem como los verdaderos beneficiarios de los retornos. Su queja, repetida una y otra vez en las grabaciones, es que mientras ellos se quedaban con el dinero, él quedaba con la firma y el riesgo de terminar tras las rejas.
La Justicia avanzó también sobre las cajas de seguridad de los implicados. En el caso de los hermanos Kovalivker, dueños de la droguería Suizo Argentina, las escenas rozan lo cinematográfico: Emmanuel fue descubierto dentro de su auto con sobres repletos de dólares, mientras que Jonathan desapareció por una salida alternativa y solo se presentó en tribunales cuando la presión se volvió insostenible. En su residencia se encontraron cofres vacíos y huellas de fajos de dinero que habrían sido retirados a toda prisa.
El operativo incluso alcanzó a Ariel De Vicentis, jefe de seguridad de Nordelta, imputado por presunta obstrucción de justicia luego de que se sospechara que alertó a los empresarios del inminente allanamiento. Aunque intentó desligarse afirmando que estaba de vacaciones, las dudas persisten, sobre todo porque su propio celular también se convirtió en objeto de investigación.
Mientras tanto, las autoridades trabajan contrarreloj para acceder al contenido de los teléfonos. El software especializado que podría abrir el Iphone de Spagnuolo aún no está disponible, lo que podría retrasar el análisis, aunque el fiscal Franco Picardi presiona para acelerar los tiempos.
En paralelo, se multiplican los audios que muestran la interna feroz dentro del poder. Spagnuolo se queja de traiciones, apunta a ministros y revela reuniones secretas en Nordelta donde, supuestamente, se organizaban los negocios turbios. Una de las frases más reveladoras es cuando asegura: “Yo hablé con el Presidente y le dije: sabés que tu hermana está choreando, no te podés hacer el boludo conmigo”.
Cada nuevo dato profundiza la intriga. Cajas fuertes bloqueadas, audios que comprometen a los más cercanos al Presidente, teléfonos encriptados imposibles de abrir y dólares que aparecen en sobres con anotaciones sospechosas. La trama se asemeja más a una serie de corrupción política que a un expediente judicial, pero todo indica que apenas se está viendo la punta del iceberg.