La crisis que atraviesa el sector industrial en Argentina sumó en las últimas horas nuevos capítulos que incrementan la incertidumbre entre empresarios y trabajadores. La renuncia de dos altos funcionarios, Marcos Ayerra y Esteban Marzorati, al frente de áreas clave para la industria, fue el preludio de una decisión aún más drástica: el cierre definitivo de la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa (SEPYME) y de la Secretaría de Industria y Comercio. A partir de ahora, sus funciones serán absorbidas por el Ministerio de Economía, aunque sin detalles claros sobre cómo se garantizará la continuidad de las políticas específicas para el sector.
Esta medida se produce en un contexto de severas dificultades para las pymes, que vienen registrando cierres masivos desde el inicio del gobierno de Javier Milei. El ajuste, la recesión y la falta de financiamiento han empujado a muchas empresas al límite, con miles de despidos y una profunda caída en la actividad.
Daniel Rosato, presidente de la asociación Industriales Pymes Argentinos (IPA), fue tajante en su evaluación: “La decisión de eliminar la SEPYME constituye un paso más hacia la parálisis del aparato productivo nacional”. En su opinión, miles de empresas quedarán desamparadas, ya que “requieren asistencia que ya no tendrán”.
La eliminación de estas secretarías genera preocupación no solo entre las pymes, sino también en entidades industriales de mayor envergadura. La Unión Industrial Argentina (UIA), mediante un comunicado, expresó su inquietud por la situación actual. Señalaron como puntos críticos el elevado nivel de las tasas de interés y la urgente necesidad de restablecer el acceso al crédito productivo.
Desde el sector advierten que el Estado ha decidido retirarse del acompañamiento a la industria nacional en un momento crítico. La ausencia de políticas específicas, sumada al cierre de estructuras institucionales clave, alimenta el temor a un “industricidio”, como lo han calificado algunos referentes.
La magnitud de esta crisis se refleja en el creciente malestar dentro del ecosistema productivo argentino. Las pymes, históricamente generadoras de empleo y dinamizadoras de economías regionales, enfrentan ahora un escenario en el que el respaldo estatal desaparece y la política económica parece orientada exclusivamente hacia la desregulación y el ajuste.