Milei en su burbuja libertaria: acusa de “zombis” a sus opositores y niega la crisis con frases crueles

Javier Milei volvió a ocupar el centro del escenario político con un discurso encendido y repleto de frases provocadoras, en el marco de una cena de recaudación de la Fundación Faro, el think tank que impulsa su proyecto ideológico y político. Entre luces bajas y aplausos de funcionarios y empresarios libertarios, Milei construyó un relato donde los datos económicos son triunfos épicos y las carencias sociales, un invento de los “sensibleros”.

En un tono desafiante, el Milei afirmó que quienes critican su veto a la ley que aumentaba jubilaciones y protegía a personas con discapacidad “son los mismos que dejaron jubilaciones de 80 dólares”. Según él, los haberes actuales ya superan los 320 dólares y los salarios alcanzan los 1100 dólares. “Dicen que no se llega a fin de mes, pero si eso fuera cierto, las calles estarían llenas de cadáveres”, remató, con una comparación que generó estupor incluso en algunos sectores que lo apoyan.

Envalentonado, Milei acusó a sus adversarios de ser “zombis con parásitos mentales”, citando al chileno Axel Kaiser y sumando ataques personales al gobernador Axel Kicillof, a quien definió como “el enano soviético” y “un inútil esférico, porque es inútil desde donde lo mires”.

La cena sirvió también como plataforma para avanzar en una campaña nacional con proyección provincial. Preocupado por los resultados adversos en las encuestas bonaerenses, Milei anunció que el 7 de septiembre marcará “el piso” de su espacio político. Acusó al oficialismo de estar “dispuesto a hacer fraude” y de manipular el sistema electoral, porque “se vota con otro método, no con boleta electrónica”.

Uno de los anuncios más llamativos de la noche fue la creación de un “comité de 24 reformistas” que recorrerán las provincias para revisar impuestos y gastos públicos. “Queremos saber cuántos ñoquis sobran”, afirmó, mientras el asesor económico Felipe Núñez fue presentado como el coordinador del operativo.

El evento, realizado en el Yacht Club de Puerto Madero, reunió a las figuras más cercanas al presidente: Luis Caputo, Karina Milei, Manuel Adorni y Santiago Caputo —aunque este último no estuvo presente, su influencia en la organización es determinante—. La velada también sirvió para presentar a los nuevos “voceros” de la fundación: Diego Recalde, Miguel Boggiano y Ramiro Castiñeira, quienes podrían integrar listas legislativas en octubre.

Boggiano protagonizó uno de los momentos más controversiales al declarar que “los parásitos mentales hacen creer que la gente tiene derecho a cosas, como la jubilación”, y alentó a los empresarios presentes a no sentir culpa por despedir empleados: “Si conviene echar gente, conviene echar gente”, sostuvo, sin matices.

Caputo, por su parte, profundizó esa línea argumental al señalar que las ideas de izquierda se infiltraron “en las universidades, en la industria del arte y los estamentos académicos”, y que combatirlas es parte esencial de la “batalla cultural”.

Milei cerró el acto reafirmando su orgullo por el ajuste económico, al que calificó como “el más grande de la historia de la humanidad en tiempo de paz”. Según él, solo 24 países hicieron un recorte similar, “y 23 fueron después de una guerra”. Pese a los datos oficiales que muestran una caída del consumo, aumento de la pobreza y deterioro social, el presidente insistió: “Todo marcha acorde al plan”.

Pero mientras Milei celebra un país que no existe más que en sus discursos, millones de argentinos enfrentan la dificultad de llegar a fin de mes. En ese contexto, su negación del sufrimiento social y su agresiva retórica generan cada vez más desconcierto. La Argentina real, lejos de los salones de Puerto Madero, parece no tener lugar en los cálculos del presidente.

Autor