El gobierno nacional incrementó la presión fiscal pese al ajuste en el gasto

Durante el 2024, el Gobierno Nacional registró un aumento en la presión impositiva, a contramano del discurso oficial que promueve un Estado más pequeño. Según un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la recaudación tributaria de la Nación alcanzó el 22,68% del Producto Bruto Interno (PBI), lo que representa una suba de 0,22 puntos porcentuales respecto al 2023.

El informe revela que, si bien se implementó una política de reducción del gasto público —con una caída del 17,5% en términos reales interanuales del gasto primario— los ingresos totales del Sector Público Nacional no Financiero aumentaron un 7,2% en términos reales. Esto implicó que, pese a los recortes, el Estado Nacional profundizó su capacidad recaudatoria en relación al tamaño de la economía.

En contraposición, las provincias experimentaron una baja en su presión tributaria. Según el mismo informe, los tributos provinciales representaron un 4,97% del PBI en 2024, frente al 5,06% registrado en el año anterior. Esto sugiere que, a diferencia del gobierno central, los distritos provinciales ajustaron sus finanzas sin incrementar su recaudación.

Por primera vez desde el año 2006, tanto el Estado Nacional como el conjunto de provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lograron cerrar el año con superávit fiscal. No obstante, el crecimiento del esfuerzo recaudatorio en el nivel nacional contrasta con las constantes críticas del presidente Javier Milei hacia las provincias por no acompañar el ajuste fiscal.

En total, si se suman los tributos cobrados por Nación y provincias, la presión tributaria consolidada fue del 27,64% del PBI, apenas superior al 27,52% del año 2023. Este número se mantiene por debajo del promedio de los países que integran la OCDE, cuya presión fiscal fue del 33,9% en 2023, según datos internacionales.

El IARAF también señaló un deterioro en los ingresos provinciales por coparticipación federal, que cayeron un 10% durante 2024 debido a la baja real en la recaudación del IVA y el Impuesto a las Ganancias. Asimismo, las provincias vieron reducidas las transferencias no automáticas, como las destinadas a obras públicas, lo que contribuyó al ajuste en sus cuentas.

Al considerar el impacto de la coparticipación, los ingresos tributarios que permanecen en manos del Gobierno Nacional subieron 0,48 puntos porcentuales del PBI, mientras que los fondos coparticipados a provincias y CABA retrocedieron 0,26 puntos. Estos datos evidencian un proceso de recentralización de los recursos públicos, que podría tensionar aún más las relaciones fiscales entre la Nación y las jurisdicciones subnacionales.

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