Cristina Fernández, eje de la disputa peronista en la provincia de Buenos Aires

Mientras los ecos de las elecciones en la Ciudad aún resuenan, la política bonaerense retoma protagonismo con una interna peronista al rojo vivo, atravesada por tensiones, cálculos electorales y la posibilidad de que Cristina Fernández de Kirchner vuelva a presentarse como candidata.

En el conurbano bonaerense ya se multiplican los escenarios. Los dirigentes de las distintas vertientes del peronismo especulan con qué posición asumir en una disputa que, de cara a las elecciones provinciales de septiembre, promete ser tan compleja como decisiva.

Luego de semanas en las que el foco político nacional estuvo puesto en la Capital Federal, los actores del peronismo en la Provincia se preparan para una nueva batalla electoral, conscientes de que ahora todas las miradas recaen sobre ellos.

Las elecciones porteñas son vistas por muchos como un laboratorio político: el desenlace entre el PRO y los libertarios puede reordenar el mapa opositor. “Si Adorni se impone, el PRO pierde centralidad y sufre un quiebre estructural”, sostienen desde sectores del justicialismo.

Al margen de las disputas ajenas, el peronismo bonaerense enfrenta su propio laberinto. La reciente aprobación del calendario electoral por parte de la Legislatura no disipó las tensiones acumuladas tras semanas de pujas internas, acusaciones cruzadas y amenazas de ruptura.

La unidad, tanto en el discurso del kirchnerismo como del massismo, aparece como una necesidad compartida, aunque difícil de concretar. “No hubo encuentros formales, pero sigue habiendo diálogo”, afirman desde el círculo de Kicillof, que intenta tejer acuerdos con figuras del riñón cristinista como Nicolás Kreplak y Juan Martín Mena.

No obstante, desde el massismo señalan la falta de mecanismos institucionales para ordenar la interna. “Sin PASO, las diferencias se estancan y se profundizan”, apuntan, marcando distancia con la conducción que encarna Cristina.

En ese marco, las especulaciones sobre una eventual candidatura de la expresidenta en la estratégica Tercera Sección Electoral ganan fuerza. Un dirigente que alguna vez fue parte de La Cámpora calcula el impacto de esa jugada: “La Tercera tiene el peso electoral de nueve provincias juntas. Una buena elección allí puede definir toda la provincia”, afirma.

Sus números son claros: alcanzar el 43% sería un buen resultado, 45% muy bueno y 50% significaría un golpe demoledor para el oficialismo nacional. La referencia histórica inmediata es 2017, cuando Cristina logró un 44% en esa sección pero perdió la provincia por el mal desempeño en otros distritos.

Desde Lanús, el intendente Julián Álvarez reafirmó públicamente la necesidad de que Cristina se postule: “Nuestro compromiso es con la historia que transformó la vida del pueblo. Hay que convocar a la militancia y acompañar a nuestra conducción”, señaló.

Sin embargo, hay voces disidentes. Jorge Ferraresi, jefe comunal de Avellaneda, y Fernando Gray, de Esteban Echeverría, se ubican en las antípodas del camporismo. Gray, en particular, busca articular una propuesta alternativa con otros intendentes, entre ellos Julio Zamora, de Tigre.

La disputa bonaerense promete así ser el epicentro de una nueva etapa de reconfiguración política dentro del peronismo, donde el rol de Cristina, lejos de ser una figura decorativa, sigue marcando el pulso de los acontecimientos.

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