Este martes 6 de mayo, el transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires enfrenta una interrupción significativa debido a una huelga convocada por la Unión Tranviarios Automotor (UTA). La protesta comenzó a las 00 hs y afecta a más de 300 líneas de colectivos, generando complicaciones para miles de usuarios.
El conflicto tuvo como punto de inflexión la falta de consenso en la última reunión entre el sindicato, las cámaras empresariales y la Secretaría de Trabajo. Los trabajadores exigen un aumento salarial considerable, que los empresarios rechazaron al calificarlo como desmedido, mientras que el Gobierno optó por no aumentar las partidas destinadas a subsidios. Las autoridades incluso acusaron a los dirigentes gremiales de recurrir a una medida de presión injustificada.
En medio del paro, el vocero sindical Mario Calegari subrayó que una vez concluida la jornada de protesta, la UTA evaluará la continuidad del plan de lucha. Además, criticó la política oficial, remarcando que “aunque cambien funcionarios, la orientación del Gobierno sigue siendo la de fijar aumentos por debajo de la inflación”.
Desde el sector empresario, Luciano Fusaro, titular de AAETA, indicó que el desacuerdo persistió en el último encuentro paritario. “El reclamo salarial es desproporcionado frente a la situación actual del sistema, que se sostiene con subsidios congelados”, declaró. No obstante, aclaró que la discusión paritaria continúa abierta.
Fusaro también hizo referencia a que algunos trabajadores decidieron no adherir al paro, lo que refleja tensiones internas dentro del sindicato. “No todos estuvieron de acuerdo con interrumpir el servicio”, comentó.
Ante esta situación, la Secretaría de Transporte anunció que llevará a cabo operativos de fiscalización para garantizar que se presten los servicios mínimos estipulados por ley, equivalentes al 50% de la capacidad habitual. De detectarse incumplimientos, las empresas podrían ser sancionadas con la quita del subsidio diario y otras penalidades contempladas en la normativa vigente.
La última oferta empresarial contemplaba un esquema progresivo: en mayo, un salario de $1.240.000 más un extra no remunerativo de $50.000; en junio, $1.270.000 más el mismo adicional, y en julio, $1.310.000 remunerativos. Sin embargo, el sindicato sostuvo su pedido de un básico de $1.700.000, lo que impidió avanzar en el acuerdo. El restablecimiento completo del servicio está previsto para las primeras horas del miércoles 7.
Las líneas que no brindan servicios son 1, 2, 4, 10, 12, 15, 17, 19, 22, 29, 32, 33, 34, 37, 39, 41, 42, 45, 46, 47, 49, 53, 55, 59, 61, 62, 63, 64, 65, 67, 68, 70, 71, 75, 78, 86, 88, 92, 93, 95, 96, 97, 102, 103, 105, 109, 110, 113, 114, 118, 119, 123, 124, 126, 127, 128, 129, 133, 140, 143, 145, 148, 152, 153, 154, 158, 159, 160, 166, 169, 172, 174, 178, 179, 180, 181, 184, 185, 193, 194 y 195.
Los trabajadores del Grupo DOTA y Metropol, enfrentados a la conducción de la UTA, no adhieren al paro, por lo que las líneas que integran estas empresas prestarán servicio.
Líneas de DOTA: 6, 7, 8, 9, 20, 21, 23, 24, 25, 26, 28, 31, 32, 44, 50, 51, 56, 57, 60, 74, 75, 76, 78, 79, 84, 87, 91, 98, 99, 100, 101, 106, 107, 108, 111, 115, 117, 127, 128, 130, 134, 135, 146, 150, 158, 161, 164, 168, 177 y 188.
Líneas METROPOL: 65, 90, 136, 151, 163, 176, 182, 194, 195.
Líneas DOTA (PBA): 256, 263, 271, 299, 370, 384, 385, 388, 403, 405, 429, 435
Líneas METROPOL (PBA): 228, 365, 326, 386, 327, 336, 392, 322, 237, 276, 310, 448