La jornada de protestas de este miércoles frente al Congreso Nacional concentró diversas expresiones del descontento social: desde reclamos jubilatorios hasta denuncias por recortes en discapacidad. El clima se tornó tenso cuando, durante la movilización de los adultos mayores, la Policía Federal intervino con una represión que dejó al menos cinco heridos y dos personas detenidas.
Horas antes, la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) organizó un «verdurazo» en la Plaza de los Dos Congresos, repartiendo productos frescos a los manifestantes, principalmente jubilados. Julia, una productora de Zárate, explicó el trasfondo de su presencia: “Todo aumenta, menos lo que ganamos. Trabajamos de sol a sol y ni así alcanza”. Según contó, el precio de los alquileres de la tierra sube constantemente y no cuentan con apoyo estatal para sostener su producción.
La UTT llevó varios camiones con verduras, pero la demanda fue mayor a lo esperado. Flavia, una jubilada del barrio de Balvanera, llegó con la intención de llevarse algo, pero ya era tarde. Sin embargo, mantuvo el humor: “Vengo cobrando más bastonazos que jubilación”, bromeó con ironía.
También se movilizaron diversas organizaciones vinculadas al área de discapacidad, que llegaron por la mañana con el objetivo de respaldar un proyecto de ley que busca declarar la emergencia en el sector. La discusión fue postergada debido al fallecimiento del diputado Francisco, pero los presentes aprovecharon para visibilizar los recortes que ha sufrido el área bajo la gestión actual.
Desde colectivos como Hablemos de Autismo Quilmes denunciaron que los ajustes han afectado gravemente programas de salud, accesibilidad, empleo y protección social. “Este proyecto plantea financiamiento adecuado y sostenido para la Agencia Nacional de Discapacidad”, remarcó Karina Castagnola, integrante del grupo.
Fuentes cercanas al organismo estatal señalaron que la falta de políticas públicas no responde a limitaciones técnicas, sino a la falta de voluntad: “La ANDIS debería garantizar derechos, pero no lo hace porque no se quiere hacer”, afirmaron.
A pesar de los distintos motivos, todas las columnas confluyeron en una misma exigencia: poner fin a los recortes y recuperar el acceso a derechos básicos. La respuesta estatal, sin embargo, volvió a estar marcada por la represión y la criminalización de la protesta.