Rotundo paro nacional impulsado por la CGT y las CTA

La tercera huelga general contra el gobierno de Javier Milei fue calificada como un “éxito rotundo” por los principales dirigentes sindicales. El paro afectó gravemente la actividad en todo el país, con la paralización de trenes, aviones, bancos, transporte marítimo, estaciones de servicio, el Congreso y otros sectores clave. La jornada incluyó una multitudinaria movilización en defensa de los jubilados y jubiladas, y anticipa nuevas acciones en rechazo al acuerdo con el FMI y las políticas de ajuste.

El triunviro de la Confederación General del Trabajo, Héctor Daer, acompañado por buena parte del consejo directivo, destacó en conferencia de prensa que la medida fue contundente y ampliamente respaldada en todo el país. Además, anticipó que la CGT ya está trabajando en la organización de una movilización para el próximo 1° de mayo y no descartó nuevas medidas de acción directa mientras persistan el ajuste, los despidos y la paralización de las negociaciones paritarias.

Durante la jornada, las centrales sindicales monitorearon el acatamiento desde temprano. Daer, Carlos Acuña y Octavio Argüello, los tres integrantes de la conducción tripartita, hicieron un seguimiento detallado de la huelga y remarcaron que la imagen de los colectivos en circulación no reflejó la verdadera magnitud del paro. Aunque la conducción nacional de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) no adhirió, se registraron adhesiones regionales en provincias como Santiago del Estero, Catamarca y Misiones.

La inactividad en áreas clave como bancos, administración pública, trenes, transporte aéreo, puertos y el Congreso otorgó mayor impacto a la medida. Dirigentes sindicales coincidieron en que la circulación de colectivos no fue suficiente para ocultar la alta adhesión. «Todos los días ingresan tres millones de personas a la Ciudad de Buenos Aires. Ayer, no fue así. La gente adhirió al paro», señaló uno de ellos.

Durante la conferencia, el camionero Argüello subrayó que las medidas se profundizarán si no hay cambios en el rumbo económico. El acuerdo con el FMI es, según la CGT, una señal de empeoramiento. “Nunca trajo beneficios a los trabajadores. Siempre implica más ajuste”, sostuvo Daer, y advirtió que los sectores más perjudicados siguen siendo jubilados, pensionados y las economías regionales.

Además, el sindicalismo alertó sobre la avanzada legislativa contra los gremios. Esta semana la comisión de Legislación Laboral de la Cámara de Diputados retomó el debate de proyectos que apuntan a modificar derechos adquiridos, como el intento de eliminar la cuota sindical obligatoria.

Las dos CTA también hicieron oír su voz. Hugo Yasky, de la CTA de los Trabajadores, valoró la jornada como un mensaje firme contra las políticas de ajuste. Mientras tanto, Hugo “Cachorro” Godoy, de la CTA Autónoma, afirmó que si el gobierno no cambia el rumbo, los paros y las movilizaciones se intensificarán.

En el centro de las críticas también estuvo la UTA. La conducción de la CGT manifestó su malestar con la decisión de Roberto Fernández de no sumarse al paro, pese a que el llamado fue debatido y aprobado en los órganos internos. Según marcan los estatutos, el gremio podría ser amonestado o incluso expulsado, y esa posibilidad comenzará a discutirse formalmente en la próxima reunión del consejo directivo.

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