El consumo masivo no se recupera y en marzo volverá a registrar una caída del 4 por ciento. Los precios de los alimentos aumentan por encima del promedio, lo que impacta en el poder adquisitivo de los hogares.
Según datos relevados hasta el 23 de marzo, las ventas en supermercados presentan una nueva caída interanual del 4 por ciento, de acuerdo con la consultora Scentia. La comparación se realiza con marzo de 2024, mes en el que el consumo ya había retrocedido un 7,4 por ciento respecto al mismo período del año anterior.
A pesar de que la caída es menor a la de febrero, cuando el consumo se contrajo casi un 10 por ciento interanual, el sector no muestra signos de recuperación. El Gobierno sostiene que los ingresos se han recuperado y que los precios se han estabilizado, pero las cifras reflejan lo contrario.
Abril será una prueba clave para la gestión económica. El consumo masivo cayó un 10 por ciento en abril de 2024, y si en este año no se observan mejoras, el panorama podría volverse aún más complejo para la administración de Javier Milei y el ministro Luis Caputo. Además, Milei ya acumula 14 meses consecutivos de caída en el consumo, un récord en la historia del país.
Alimentos con fuertes aumentos
Las consultoras privadas alertan sobre un nuevo incremento en los precios de los alimentos, que alcanzaría el 5 por ciento en marzo. Este fenómeno afecta directamente a los consumidores y agrava la crisis del consumo.
La suba de precios en algunos productos es aún más pronunciada: la carne aumentó un 14 por ciento, mientras que productos esenciales como aceite, galletitas y café subieron un 10 por ciento en apenas dos semanas. En el caso de las verduras y el tomate, el incremento llega al 25 por ciento.
Según Ricardo Delgado, titular de la consultora Analytica, se han detectado «subas preventivas» ante una posible devaluación. En tanto, el informe semanal de la consultora LCG advierte que en las últimas cuatro semanas los precios de los lácteos y huevos subieron casi un 6 por ciento, las verduras un 3,3 por ciento y las bebidas sin alcohol un 2,2 por ciento.
Deterioro del salario y del consumo
El Gobierno enfrenta dificultades para contener la inflación mientras el poder adquisitivo de los trabajadores sigue deteriorándose. A pesar de reducir el crawling peg del 2 al 1 por ciento mensual, las paritarias se intentan cerrar por debajo de una inflación que supera el 3 por ciento mensual.
Los economistas advierten que la caída del salario real y el aumento en los costos fijos de los hogares son los principales factores detrás de la contracción del consumo.
En contraste, el consumo de bienes durables como autos y motos muestra un repunte, debido a que sus precios son más estables y pueden financiarse a crédito. Estos productos son adquiridos mayormente por sectores con mayores ingresos, mientras que el consumo de productos esenciales sigue en declive.
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