La medición oficial de la inflación en Argentina vuelve a estar en el centro del debate, luego de que un artículo publicado por la agencia Bloomberg pusiera en duda la metodología utilizada por el Gobierno para calcular el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Según el informe, la falta de actualización en la fórmula de medición distorsiona los resultados y subestima la inflación real.
El análisis señala que el Gobierno ha mantenido sin cambios un sistema que otorga mayor peso a bienes en lugar de servicios, lo que generó inconsistencias en la medición. La consultora LCG reveló que, en la tercera semana de marzo, los precios de los alimentos aumentaron un 2,4 por ciento, la suba más significativa en un año. En tanto, el incremento acumulado en las últimas cuatro semanas alcanzó el 3,4 por ciento, lo que pone en duda la efectividad del actual sistema de medición.
Bloomberg cuestiona que el índice oficial sigue incluyendo productos y hábitos de consumo que han perdido relevancia, como los teléfonos fijos y los periódicos en formato papel, lo que aleja las cifras de la realidad que viven los argentinos. En contraste, la medición del IPC en la Ciudad de Buenos Aires, que ya aplica una metodología más actualizada, arrojó un resultado diferente, con cifras más elevadas.
El artículo también destaca que, mientras el Gobierno sigue utilizando la fórmula actual, algunas consultoras privadas han comenzado a calcular la inflación con base en la Encuesta de Hogares de 2018, la misma utilizada en la Ciudad de Buenos Aires. Según estas estimaciones, la inflación real del 2024 sería hasta 10 puntos porcentuales más alta que la reportada oficialmente.
El Fondo Monetario Internacional (FMI), en el marco de las negociaciones con Argentina, ya habría recomendado actualizar la metodología de medición, señalando la necesidad de reflejar con mayor precisión la inflación real. Mientras tanto, el debate sigue abierto y la incertidumbre persiste sobre cómo evolucionarán los indicadores económicos en los próximos meses.