Las discusiones entre el Gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI) alcanzaron un punto crítico tras la última reunión en Buenos Aires, que terminó abruptamente sin un acuerdo. La postura del presidente Javier Milei, marcada por el rechazo a una devaluación antes de las elecciones, generó un duro cruce con los directivos del organismo y derivó en una serie de declaraciones explosivas por parte del mandatario.
El FMI insistió en la necesidad de aplicar una devaluación, unificar los tipos de cambio y levantar las restricciones cambiarias para avanzar hacia un esquema de flotación. Sin embargo, Milei desestimó el planteo y negó la existencia de un atraso cambiario. Esta negativa llevó a los representantes del organismo a dar por finalizado el encuentro y abandonar la ciudad sin emitir una comunicación oficial.
El Ministerio de Economía, conducido por Luis Caputo, intentó negociar una mayor flexibilidad en el uso de las reservas en dólares, pero la iniciativa fue rechazada por los emisarios del FMI, generando un profundo malestar en la administración nacional. En respuesta a la tensa situación, el presidente tuvo una reacción furiosa en la residencia de Olivos, donde lanzó duras críticas contra los representantes del organismo y expresó su intención de recurrir a Donald Trump en busca de respaldo político y financiero.
Milei tiene previsto viajar nuevamente a Estados Unidos en los próximos días para asistir a un evento conservador. Durante su estadía, espera fortalecer lazos con referentes del sector y, en particular, solicitar apoyo del expresidente estadounidense para conseguir financiamiento antes de las elecciones.
El enfrentamiento con el FMI también generó fisuras dentro del equipo económico. En privado, el presidente cuestionó a Caputo por el rumbo de las negociaciones y le recriminó la falta de fondos prometidos antes de las elecciones. «Me aseguraste 25.000 millones de dólares y no llegó ni un centavo», habría dicho Milei, según fuentes cercanas a la reunión. Además, le advirtió que, en caso de no alinearse con su visión, su puesto podría ser ocupado por Federico Sturzenegger.
Este episodio profundiza la incertidumbre sobre el futuro de la relación entre Argentina y el FMI, mientras el Gobierno sigue buscando alternativas para sortear las dificultades económicas sin aplicar una devaluación. La falta de consenso y los cortocircuitos internos suman tensión a un escenario político y financiero ya de por sí complejo.