La industria automotriz argentina enfrenta una nueva crisis con la paralización de la producción de Nissan en Córdoba, una medida que reaviva las versiones sobre una posible relocalización de la compañía en otro país. La decisión de la firma japonesa se da en un contexto de creciente importación de vehículos y caída en la producción local, lo que ha generado alarma entre trabajadores y proveedores.
Si bien la empresa no ha emitido un comunicado oficial, el temor entre los empleados es evidente. «Nos la veíamos venir», expresaron algunos operarios de la planta ubicada en Santa Isabel, donde Nissan mantiene su producción en las instalaciones de Renault. La planta genera 600 empleos directos y cientos más a través de las pymes proveedoras de autopartes.
La relación entre ambas compañías se había consolidado a través de un acuerdo estratégico en el que Renault proporcionaba las instalaciones y Nissan montaba la línea de producción de la pickup Frontier. Sin embargo, este convenio se rompió, principalmente por la caída de las ventas a nivel global de la automotriz japonesa.
El impacto de esta crisis no se limita solo a Nissan. La autopartista Maxion Montich, que produce chasis dentro del mismo predio, también enfrenta un futuro incierto y podría cesar sus actividades debido a la falta de demanda.
Desde el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata) confirmaron que las operaciones de Nissan en Argentina podrían concluir a fines de 2025. «Nuestro objetivo es evitar despidos y logramos extender la continuidad hasta el 31 de diciembre de ese año», aseguraron representantes gremiales.
A la par, el sector muestra una fuerte caída en las ventas. En 2023 se patentaron 414.041 vehículos, lo que representa una baja del 7,9 % en comparación con el año anterior. Mientras tanto, el mercado de autos de lujo sigue en expansión, impulsado por la eliminación de impuestos internos para vehículos de alto valor.
La política de apertura a las importaciones ha generado efectos dispares: por un lado, el crecimiento de las ventas en segmentos premium y, por otro, el achicamiento de personal y el riesgo de cierre de empresas nacionales.