El combate contra el fuego en Nahuel Huapi continúa: más de 3.500 hectáreas consumidas

Los incendios forestales que azotan el Parque Nacional Nahuel Huapi, en Bariloche, siguen siendo un desafío para las autoridades y brigadistas, quienes ya llevan más de tres semanas trabajando en el lugar. A pesar de los esfuerzos, la situación se complica debido a un factor climático que incrementó el riesgo y la magnitud de las llamas.

Según los últimos informes, más de 3.500 hectáreas han sido arrasadas por el fuego, que comenzó a fines del año pasado. Aún se desconoce el alcance final, ya que las llamas continúan avanzando, principalmente en la zona de Cerro Colorado y Cerro Bastión. El ingreso de un frente frío acompañado de ráfagas de viento superiores a los 50 km/h ha empeorado la situación, incrementando la propagación del fuego y generando grandes columnas de humo que dificultan las labores de los brigadistas.

Las autoridades han declarado el área en alerta naranja debido al «muy alto riesgo de incendios», una situación que se mantendrá a lo largo de la semana. Se prevé que las ráfagas de viento continúen durante todo el lunes, con velocidades entre 40 y 50 km/h, aunque se espera un leve descenso de temperatura que mantendría las máximas por debajo de los 20 grados.

En este contexto, se solicitó a los turistas y habitantes locales extremar los cuidados, respetando las indicaciones sobre la prohibición de encender fuego en áreas no habilitadas. Las autoridades también informaron que el acceso al sector desde Los Rápidos hasta el Circuito Cascada Los Alerces permanecerá restringido hasta nuevo aviso, permitiéndose solo el paso de vehículos autorizados.

El origen de los incendios se remonta a mediados de diciembre, cuando se presume que un rayo, tras una tormenta eléctrica, cayó sobre un árbol en una zona de difícil acceso, lo que provocó la rápida expansión de las llamas. La combinación de sequía, riesgo extremo de fuego y condiciones climáticas adversas siguen poniendo a prueba la capacidad de respuesta de los brigadistas.

Con el objetivo de reforzar los operativos, el Ejército Argentino movilizó a más de 150 personas, entre ellas 97 brigadistas que trabajan en la primera línea de fuego, mientras que otras 80 se encargan de tareas logísticas y de apoyo. Los equipos continúan con su arduo trabajo en un esfuerzo por controlar el avance de las llamas y mitigar los daños en este valioso ecosistema.

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