«Camino a la Corte Suprema: una sentencia criticada y sin fundamentos»

El fallo de la Cámara de Casación sobre la causa Vialidad ha generado controversia por la falta de argumentación y análisis en la ratificación de la condena contra Cristina Fernández de Kirchner. Con 1543 páginas que repiten textualmente secciones del fallo original, los jueces Gustavo Hornos, Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña presentaron una sentencia sin nuevas pruebas ni valoración crítica de los elementos discutidos durante el juicio oral. En una decisión que apenas tomó 10 minutos para ser leída, los magistrados confirmaron la condena de seis años de prisión y la inhabilitación perpetua de la expresidenta.

Entre los puntos centrales de la acusación, se alega que Fernández de Kirchner favoreció a Lázaro Báez en la adjudicación de contratos viales en Santa Cruz. No obstante, durante el juicio, competidores de Báez afirmaron bajo juramento que las licitaciones fueron transparentes y que Báez ganó debido a que ofrecía precios competitivos, contando con recursos en la provincia. Estas declaraciones no fueron suficientes para modificar el fallo.

Otro de los ejes de la acusación es el Decreto 54 de 2009, que habilitó el uso de un fideicomiso para financiar obras públicas en Argentina. Este decreto se utilizó para realizar más de 500 obras en todo el país y fue auditado y aprobado por la Auditoría General de la Nación. Pese a ello, los jueces lo consideraron como un elemento de prueba en contra de Fernández de Kirchner, un enfoque que el jurista Rodolfo Barra ha desestimado, señalando que la creación del fideicomiso no implica ningún delito.

La última acusación, basada en mensajes de José López, sostiene que hubo un intento de «limpiar» evidencias al final del mandato de la expresidenta, mediante la creación de una supuesta deuda a favor de Báez. Sin embargo, no existen pruebas de que se haya creado tal deuda, ni se realizó pago alguno, y no se autorizó a la defensa a realizar un peritaje sobre los mensajes presentados por los fiscales.

La apelación al fallo ante la Corte Suprema ya está en marcha, y se espera que el máximo tribunal considere la ausencia de un análisis profundo en este caso. Los tiempos para la presentación de los recursos podrían ampliarse, dada la extensión del expediente, y ahora el destino de este fallo está en manos de la Corte, que tendrá la última palabra en este proceso judicial cuestionado.

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