Miles de militantes peronistas se dieron cita en Berisso para conmemorar el Día de la Lealtad, en un acto cargado de simbolismo y respaldo al gobernador bonaerense, Axel Kicillof. A pesar de las condiciones climáticas grises, las calles se llenaron de banderas, bombos y el entusiasmo característico de los encuentros peronistas.

El evento comenzó temprano, cuando los primeros contingentes de militantes arribaron por la autopista Buenos Aires-La Plata, portando todo el folclore tradicional del peronismo. La expectativa era palpable, no solo por la relevancia histórica de la fecha, sino por la oportunidad de escuchar a uno de los líderes más importantes del espacio en la actualidad.
Con frases como «Vamos a volver», los militantes marcharon hacia el escenario, donde se escuchaban cánticos y consignas en defensa de la doctrina peronista. En las inmediaciones del Parque Cívico, el ambiente era de celebración, a pesar de las dificultades económicas y políticas que atraviesa el país.

“Siempre estuvimos bien con un gobierno peronista. La derecha solo piensa en enriquecerse mientras el pueblo sufre”, comentó un participante, expresando la frustración compartida por muchos de los presentes. La marcha avanzaba lentamente por el Puente 3 de abril, donde las banderas y los cánticos resonaban con fuerza.
A las 16 horas, tal como estaba previsto, el escenario ya estaba rodeado de una multitud que esperaba ansiosa el discurso de Kicillof. Las sillas dispuestas para los dirigentes de organizaciones sociales estaban ocupadas, y los organizadores estimaban la participación de más de 20 mil personas.

El escenario, adornado con frases como «Lealtad al Pueblo» y «La Patria no se vende», reflejaba el mensaje central del acto: la defensa de un modelo que se opone a las políticas de ajuste y promueve la justicia social. Kicillof, en su discurso, se comprometió a frenar las medidas que perjudican a los sectores más vulnerables y reafirmó el rol del peronismo como defensor de los intereses del pueblo.
El acto no solo fue un homenaje al pasado, sino también una reafirmación de la vigencia del peronismo y su capacidad de movilización, demostrando que, aún en tiempos difíciles, sigue siendo una fuerza clave en la política argentina.