La reciente marcha en protesta por el veto a la ley de movilidad jubilatoria terminó en una violenta represión que dejó más de 50 personas heridas y al menos dos detenidos. La manifestación, organizada por jubilados y organizaciones sociales, se tornó caótica tras el anuncio de la ratificación del veto por parte del Congreso, que desencadenó una dura intervención de las fuerzas de seguridad.
El operativo, que reunió a cerca de 900 efectivos, incluyó el uso de gases lacrimógenos y balas de goma, y se llevó a cabo inmediatamente después de la votación en el Congreso. La tensión estalló cuando la noticia del veto provocó una reacción furiosa entre los manifestantes, quienes respondieron con cacerolas y objetos contra las vallas que impedían el paso en Avenida Rivadavia. La policía respondió con una ofensiva que dispersó a los manifestantes, que intentaron replegarse hacia Corrientes.
La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) reportó que los heridos incluyeron a jubilados, trabajadores de prensa y dos menores de edad. La Policía Federal confirmó dos detenciones bajo cargos de «resistencia a la autoridad». Además, algunos manifestantes enfrentaron nuevos cordones policiales y camiones hidrantes mientras intentaban retirarse, lo que resultó en más agresiones y enfrentamientos.
El despliegue de fuerzas de seguridad, que incluyó a la Policía Federal, Infantería, Prefectura y Gendarmería, fue significativo, y el informe del Ministerio de Seguridad identificó a varios líderes de la oposición entre los manifestantes. Los incidentes incluyeron el atropello de una jubilada por un policía motorizado y agresiones físicas durante la represión.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, recibió críticas por su comentario sobre la responsabilidad de una madre en los daños sufridos por una niña, desviando la atención del accionar de las fuerzas policiales. A pesar de la represión, los jubilados y sus aliados continuaron con su protesta frente al Congreso, demostrando una creciente resistencia ante el ajuste gubernamental. La movilización reveló un aumento en la participación y un fortalecimiento del descontento contra las políticas de ajuste.