LA FALSA OPCIÓN DE LOS FRENTES Y ALIANZAS DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Por Luis Gotte – La trinchera bonaerense

La política en la provincia de Buenos Ayres refleja una situación similar a la del escenario nacional, donde el bipartidismo ha entrado en decadencia. Los partidos tradicionales, como la Unión Cívica Radical (UCR) y el Partido Justicialista (PJ), parece que no tuvieran la fuerza suficiente para competir por sí solos en las elecciones, viéndose obligados a formar alianzas con fuerzas minoritarias. Sin embargo, a pesar de esta debilidad electoral, ambos partidos mantienen estructuras sólidas en cada municipio, en cada urbe cabecera y Delegación municipal. ¿Raro no?

La conducción de estos partidos afirma que el electorado ya no los apoya como antes, lo que los obliga a formar frentes y alianzas para poder competir. Esta estrategia, innecesaria, ha generado tensiones internas y ha debilitado aún más su conexión con la base electoral. Los problemas se agravan cuando las listas de candidatos en cada municipio son decididas desde La Plata, sin tener en cuenta el trabajo territorial realizado por la conducción local. Esto genera descontento y divisiones, ya que muchos quedan fuera de las listas y, terminan trabajando para «el contrario»

La centralización del poder en La Plata ha llevado a una desarticulación entre los dirigentes provinciales y las necesidades locales. No solo se ignora el trabajo y la representación municipal, además, cualquier intento de disidencia es rápidamente neutralizado, ya que el juez electoral en La Plata termina invalidando las listas presentadas, dejando a los disidentes sin opción. Este patrón de comportamiento ha sido particularmente evidente para la región surera de la provincia.

En el Conurbano bonaerense, la situación es aún más compleja. Los intendentes provenientes del Partido Justicialista se han visto obligados a formalizar alianzas con la progresía y la centro-izquierda, perdiendo gradualmente votos en cada elección. El PJ se fue convirtiendo en una maquinaria electoral, enfocada más en la recaudación de votos que en la representación efectiva de su base electoral. Este proceso ya lo había sufrido el radicalismo.

Para revitalizar la representación política es necesario modificar la Ley Electoral N° 5.109, particularmente su Capítulo V. Proponemos que los partidos o agrupaciones políticas deban solicitar su reconocimiento en el Concejo Deliberante de cada municipio presentando los requisitos necesarios. Una vez cumplidos los mismos y en un tiempo determinado por ley, el Departamento Judicial correspondiente otorgará la personería.

Para participar a nivel provincial, los partidos deberán registrarse en los municipios que ellos decidan. Los 22 Departamentos Judiciales de la provincia avalarán la presentación, siempre que cada Concejo Deliberante los reconozca. Este procedimiento evitará que desde La Plata se impida la participación de partidos por extravíos o manipulaciones de formularios.

La reforma de la Ley Electoral N° 5.109 es esencial para devolver la representatividad a la comunidad bonaerense. Al descentralizar el proceso de reconocimiento de partidos y garantizar la transparencia y equidad en la formación de listas, se puede fortalecer la democracia local y asegurar que los intereses de los vecinos sean debidamente representados. Solo a través de estas reformas se podrá revertir la decadencia política y revitalizar el sistema democrático provincial.

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