La Fragmentación Opositora Marca el Debate
«Sería una vergüenza que no se dictamine», urgió Germán Martínez, líder de UxP, al inicio del debate sobre la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID). Este logro representa la segunda victoria de la oposición en una semana, tras el acuerdo sobre jubilaciones. No obstante, no se alcanzó un dictamen unificado ni grandes consensos que blindaran la ley contra un posible veto presidencial. La definición en el radicalismo sorprendió a muchos.
El PRO y el radicalismo intentaron diversas tácticas para retrasar el debate, pero la Cámara de Diputados finalmente dictaminó la restitución del FONID. Sin embargo, la oposición no logró un acuerdo sólido sobre cómo imponer la ley a Javier Milei, quien ya ha amenazado con vetarla. La oposición, que había mostrado unidad en temas como jubilaciones y financiamiento universitario, ahora se encuentra en crisis. Radicales y pichettistas desconfían de aliarse con el kirchnerismo, mientras que el peronismo prioriza su confrontación con el gobierno nacional.
La eliminación del FONID por parte de Milei en marzo, a través de un DNU, generó un clamor de sindicatos y gobernadores. Esta medida fue la segunda transferencia directa importante que el gobierno libertario restringió a las provincias, provocando un reclamo que unió a varios sectores de la oposición. Sin embargo, el gobierno resistió con fuerza a reincorporar el FONID, y varios gobernadores comenzaron a negociar partidas por su cuenta. Al final, el peronismo y el radicalismo lograron un acuerdo para impulsar tanto el financiamiento universitario como la restitución del FONID.
Cuando llegó el día del debate, la desconfianza reinaba en la oposición. El radicalismo, dividido, presentaba diferentes estrategias. El sector cornejista quería rechazar la prórroga del FONID, De Loredo buscaba aplazar la discusión, y Evolución intentaba sacar un dictamen. El PRO y La Libertad Avanza deseaban enterrar el debate, mientras el peronismo avanzaba con su propuesta de prorrogar el FONID por cinco años.
«Sería una vergüenza que hoy no se dictamine. Va en contra del reglamento y sería un pésimo antecedente en una Cámara de Diputados que necesita acuerdos», dijo Martínez al inicio del debate, en respuesta a la propuesta del presidente de la comisión de Educación, de postergar el dictamen.
La UCR intentó convocar a un cuarto intermedio para dictaminar el 5 de junio, pero el presidente de la comisión respondió que solo se podría aplazar el plenario si no se reunían las 41 firmas necesarias. Finalmente, la UCR optó por defender un dictamen que restituye el FONID y propone que el Consejo Federal de Educación eleve una propuesta de sustitución. La novedad fue introducir la definición de la educación como «servicio estratégico esencial», una propuesta del PRO que implica una guardia mínima del 30% del personal docente en caso de paro, aumentando al 50% si la huelga supera las 48 horas.
Silvia Lospennato (PRO) amenazó con impugnar el dictamen por incluir la propuesta de la educación como servicio esencial, una estrategia para invalidar las firmas del radicalismo y aplazar la discusión. No tuvo éxito. En total, hubo cinco dictámenes: el de UxP, el de la UCR, uno de la izquierda, otro de Hacemos Coalición Federal, y uno de rechazo del oficialismo con el PRO.
La Coalición Cívica no firmó ningún dictamen y criticó duramente a la UCR por violar los acuerdos políticos con el resto de la oposición. «No voy a permitir que se habilite el cinismo para pagar las culpas de la conducción de algún bloque», denunció Maximiliano Ferraro, acusando directamente a De Loredo de intentar cambiar el foco del debate. La desconfianza era tal que incluso UxP temía convocar una sesión para el 4 de junio para tratar el FONID, ante la posibilidad de no contar con el número necesario de votos.