Un reciente estudio del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) ha arrojado luz sobre la situación del poder adquisitivo del salario mínimo en Argentina, revelando una realidad desafiante y preocupante para millones de trabajadores en el país.
Según el informe, el empobrecimiento relativo de la población argentina no solo se manifiesta en la capacidad de compra de sus salarios en pesos, sino también en comparación con los precios de otros países a nivel mundial. En este sentido, Argentina se enfrenta a una doble problemática: por un lado, el encarecimiento relativo en dólares del país, asociado a una tasa de aumento del dólar oficial considerablemente menor que el ritmo de la inflación; por otro lado, el congelamiento relativo de una parte significativa de las paritarias.
Uno de los datos más impactantes que revela el estudio es que un litro de leche en Argentina tiene el mismo precio que en Francia y es más costoso que en Finlandia y España, países donde los estándares adquisitivos son notablemente superiores. Además, en comparación con otros países latinoamericanos, Argentina se destaca como el lugar donde el salario mínimo permite comprar la menor cantidad de kilos de carne molida.
El análisis del Celag comparó la situación del salario mínimo argentino con 78 países de diversas regiones del mundo, concluyendo que el país se encuentra entre los más caros en términos de precios en dólares de alimentos, y en todos los casos está entre los peor posicionados en cuanto al poder de compra de alimentos de su salario mínimo.
El salario mínimo en Argentina, fijado en 202.800 pesos, ha experimentado un crecimiento insuficiente en comparación con el aumento de los precios. Entre marzo y noviembre, el salario mínimo aumentó apenas un 39 por ciento, frente a una inflación general del 90 por ciento en el mismo período. Esto ha llevado a una situación donde el costo de la canasta básica total supera el ingreso mínimo, lo que indica un nivel preocupante de pobreza.
Ante esta realidad alarmante, el Gobierno ha convocado nuevamente al Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil para definir una segunda actualización del salario mínimo. La convocatoria, prevista para el próximo martes 30 de abril, se produce en un contexto de creciente preocupación por la capacidad de los trabajadores argentinos para cubrir sus necesidades básicas en medio de un panorama económico desafiante.