El Centro de Industriales Panaderos de Merlo ha lanzado una alarma urgente tras el cierre de más de 37 panaderías en tan solo cuatro meses. La economía golpea fuerte en la región, dejando a numerosas familias sin trabajo y a comunidades enteras desprovistas de su pan diario.
Martín Pinto, referente principal del Centro, expresó su angustia ante la situación, señalando que factores económicos, la falta de ventas y la carencia de apoyo gubernamental están llevando al desastre al sector panadero. «Es triste ver cuando un panadero viene y te pide ayuda para vender sus máquinas porque se fundió», lamentó Pinto en una entrevista con Radio Universidad.
La crisis no es exclusiva de Merlo; a nivel nacional, más de 160 panaderías han cerrado en los últimos cuatro meses. En la provincia de Buenos Aires, 60 locales han bajado sus persianas, y en Merlo, la situación es alarmante con 37 cierres registrados.
El impacto se siente no solo en la economía local, sino también en la vida cotidiana de los habitantes. Con el consumo de pan disminuyendo en un 45%, y en productos como facturas, masitas y tortas, en un 80%, las panaderías se aferran apenas a la venta de pan para mantenerse a flote.
La situación es tan grave que, según Pinto, los panaderos se están viendo obligados a pedir ayuda desesperada para vender sus máquinas. «Estamos muy complicados y no vemos una mejora a futuro; esto no se vio nunca en la historia de nuestro país», subrayó.
El llamado de auxilio del sector es claro: exigen una intervención urgente de la Secretaría de Comercio para encontrar soluciones que eviten más cierres y más familias sin sustento. Con la esperanza puesta en una pronta respuesta, la comunidad panadera de Merlo aguarda, con el temor de que la crisis económica se lleve consigo una tradición tan arraigada como es el aroma del pan recién horneado.