El anuncio de las nominaciones de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para ocupar dos vacantes en la Corte Suprema ha generado un revuelo inesperado en el Senado argentino, dejando a muchos desconcertados y levantando sospechas sobre los verdaderos motivos detrás de la decisión.
La falta de consulta previa por parte del presidente Javier Milei ha dejado perplejos tanto a sus propios legisladores como a los demás sectores políticos. La noticia tomó por sorpresa incluso a Victoria Villarruel, vicepresidenta y aliada de Milei, quien no estaba al tanto de la selección de los candidatos. Este desconcierto se suma a un clima político ya tenso tras el fracaso reciente en la aprobación del DNU 70/2023.
La incertidumbre se extiende a la posibilidad de obtener los dos tercios de votos necesarios en el Senado para aprobar los pliegos de Lijo y García-Mansilla. Con solo 7 senadores propios, La Libertad Avanza necesita asegurar el apoyo de una amplia mayoría que hasta el momento no parece estar garantizada. La falta de entusiasmo en la bancada peronista, radical y PRO plantea un desafío adicional para el oficialismo.
Si bien algunos senadores peronistas podrían considerar favorable la nominación de Lijo, la decisión final recae en todo el bloque, y la demanda de incluir al menos a una mujer en la Corte Suprema continúa siendo una preocupación central.
La impugnación anunciada por la Coalición Cívica contra el pliego de Lijo refleja la polarización y las disputas internas que rodean esta nominación. Sin embargo, su falta de representación en el Senado limita su capacidad de influencia en el proceso.
En medio de este escenario incierto, los aliados del gobierno piden tiempo para procesar la sorpresiva noticia. Mientras tanto, la comisión de Acuerdos del Senado se prepara para abordar los nombramientos pendientes en el Poder Judicial, antes de adentrarse en el debate sobre los candidatos a la Corte Suprema.
Con múltiples interrogantes sin respuesta y tensiones políticas latentes, el camino hacia la confirmación de Lijo y García-Mansilla como nuevos jueces de la Corte Suprema parece estar plagado de obstáculos y desafíos para el oficialismo.