Amnistía Internacional ha presentado un detallado informe sobre los primeros cien días del gobierno de Javier Milei, destacando una serie de preocupaciones críticas que abarcan desde violencia digital hasta ajustes económicos que han afectado principalmente a los jubilados. La ONG señala que esta administración ha implementado medidas que han tenido un profundo impacto en los derechos y la calidad de vida de las personas en Argentina.
En palabras de Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional en Argentina, el plan de «motosierra y licuación» ideado por Milei y Caputo ha dejado a los jubilados como los más afectados hasta ahora. Se destaca que «ajustar a los ajustados no parece ningún castigo a poderosos, sino lo contrario», refiriéndose a la situación en la que se encuentran muchos jubilados que han visto disminuir drásticamente su poder adquisitivo.
El informe detalla que los haberes jubilatorios no han logrado compensar la inflación acumulada en los últimos tres meses, con una pérdida significativa de su poder adquisitivo. Según estadísticas oficiales, los haberes mínimos actuales sitúan a los jubilados en una situación de ingresos de pobreza.
Es importante destacar que el propio Presidente ha reconocido que la caída de las jubilaciones fue uno de los motores principales del ajuste fiscal llevado a cabo por la nueva administración, bajo la dirección económica del ministro Luis «Toto» Caputo.
Amnistía Internacional también ha advertido sobre un nuevo modelo de liderazgo que promueve la confrontación y la violencia permanente, utilizando términos y discursos que incitan a la agresión y al odio. Se ha señalado el uso de las redes sociales, especialmente Twitter, como una herramienta para señalamientos y ataques, lo cual tiene efectos silenciadores y amedrentadores sobre la libertad de expresión.
En cuanto al manejo del conflicto social, la organización advierte que la pauperización de la economía y los ataques a quienes expresan disenso pueden conducir a un aumento del conflicto social. Se enfatiza que la protesta surge cuando la tensión generada por el conflicto se vuelve insostenible, y que la represión y las restricciones no pueden anular una realidad tan cruda como la que se enfrenta en Argentina.
Desde Amnistía Internacional se destaca la necesidad urgente de un cambio en Argentina, reconociendo la profunda crisis económica y social que se ha prolongado durante años. Sin embargo, se hace hincapié en que este cambio debe llevarse a cabo considerando el impacto en las personas y elaborando planes y respuestas eficaces y de largo plazo que no dejen a nadie a la deriva. Es crucial, según la directora adjunta de Amnistía Internacional Argentina, Paola García Rey, gobernar para la gente y no para las finanzas, recordando que los ajustes actuales no pueden ni deben dejar a nadie atrás.