En una contundente medida de fuerza, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) y el Frente de Sindicatos Estatales y de Gremios de Empresas del Estado llevaron a cabo un paro nacional este lunes, acompañado de movilizaciones en todo el país. La protesta, liderada por el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, tuvo como objetivo manifestar el rechazo a las políticas económicas y salariales del Gobierno nacional, así como exigir la reincorporación de los trabajadores despedidos.
Rodolfo Aguiar expresó su preocupación por el grave deterioro de los ingresos en el sector público, afirmando que no tolerarán amenazas de despidos ni permitirán el cierre de ningún organismo. En un comunicado, el gremio aseguró que la huelga tuvo un «fuerte impacto nacional e incluyó numerosas movilizaciones», señalando que la conflictividad en el sector público escalará si no se atienden sus demandas.
La jornada nacional de lucha contempló marchas, protestas y cortes de ruta en todo el país. En Buenos Aires, los trabajadores estatales se concentraron frente al Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), que, según los anuncios oficiales, corre peligro de cierre. Aguiar advirtió que la conflictividad en el Estado se intensificará, y destacó la importancia de fortalecer la unidad entre los sindicatos estatales para defender los empleos y el Estado.

La medida de fuerza afectó a la administración pública a nivel nacional, provincial y municipal, así como a hospitales con guardias mínimas y servicios esenciales. Porteros de escuelas y auxiliares de educación se sumaron al paro, coincidiendo con la adhesión total del sector docente.
Los estatales llevaron a cabo la huelga en reclamo de un aumento salarial por encima de la inflación, la reincorporación de despedidos sin causa, el pase a planta permanente de trabajadores precarizados, la defensa del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), un aumento de emergencia para jubilados y pensionados, y el rechazo a cualquier intento de privatización.
En medio de esta movilización, los estatales dejaron claro su descontento con las políticas de ajuste del Gobierno de Javier Milei, subrayando la necesidad de proteger a los trabajadores para garantizar el funcionamiento del Estado. La jornada de lucha deja entrever un escenario de tensión y la posibilidad de futuras acciones por parte de los sindicatos estatales en defensa de sus derechos y condiciones laborales.