Pasada la medianoche en la Cámara de Diputados, tras un segundo día de debate intenso sobre el proyecto de ley ómnibus, la violencia estalló en las calles a medida que las fuerzas federales de seguridad reprimían a manifestantes que se oponían a la controvertida propuesta del gobierno libertario.
La sesión parlamentaria se vio interrumpida cuando, por iniciativa de diputados de Unión por la Patria y el Frente de Izquierda, se solicitó un cuarto intermedio de una hora para intentar frenar la represión en las calles. Sin embargo, la propuesta fue rechazada por el oficialismo y sus aliados, generando tensiones en el recinto.
El acuerdo entre el oficialismo y la oposición amigable se centró en las facultades delegadas y las empresas estatales a privatizar. Se reveló una lista de aquellas que se «salvaron» de la privatización total, destacando la influencia de algunos gobernadores en la toma de decisiones.
El proyecto de ley ómnibus, que incluye medidas como la privatización parcial de entidades estatales y la declaración de emergencia en diversas áreas, se encamina hacia una probable aprobación en general. Este paso acercaría al gobierno libertario, liderado por Milei, a concretar su plan de desguace del Estado, generando preocupación sobre el futuro del entramado público de servicios esenciales.
La jornada parlamentaria estuvo marcada por discursos apasionados y negociaciones continuas entre el oficialismo y la oposición. La violencia en las calles dejó en evidencia la polarización y el rechazo popular a las medidas propuestas.
El reinicio de la sesión, conducido con dificultades por la inexperiencia de Martín Menem, se vio influenciado por la intervención de Miguel Pichetto, quien brindó lecciones exprés de conducción parlamentaria.
A pesar de los intentos de reducir la duración del debate, la votación en particular sobre los artículos del extenso proyecto seguirá siendo objeto de intensas negociaciones en las próximas horas.
La represión en las calles, la tensión en el recinto y la incertidumbre sobre el futuro de las empresas estatales marcaron el segundo día de debate en la Cámara de Diputados, dejando a la sociedad en vilo ante los posibles cambios que traería consigo la aprobación de la ley ómnibus.