En vísperas de la Navidad y el nuevo año, los Curas en la Opción por los Pobres (COPP) de la región NOA (Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja y Córdoba) han difundido una carta pública expresando su solidaridad con el pueblo y denunciando lo que consideran «injusticias que claman al cielo».
En el comunicado, los sacerdotes católicos manifestaron su apoyo a la ciudadanía, compartiendo el dolor y la frustración de aquellos que han perdido sus empleos y se ven afectados por la situación económica actual. Criticaron abiertamente al nuevo gobierno, acusándolo de priorizar los intereses de los más poderosos en detrimento de los derechos adquiridos durante años de lucha.
«Compartimos el dolor y la frustración de quienes ya perdieron sus trabajos, de quienes no podrán comprar carne y leche para sus hijos, porque este nuevo gobierno priorizó los negocios de los más poderosos a los derechos adquiridos durante años de lucha», afirmaron los curas en su mensaje.
Haciendo referencia a una popular canción religiosa, los religiosos expresaron su indignación: «¡No es posible morirse de hambre en la Patria bendita del pan…!». En este contexto, destacaron que no pueden aceptar estas situaciones sin denunciar las injusticias que consideran inaceptables.
En la carta, los COPP enumeraron una serie de denuncias, focalizándose en «el hambre de nuestras madres, de los niños y trabajadores que este gobierno elige como política económica». También señalaron a las grandes empresas monopólicas que, según ellos, han multiplicado sus ganancias a expensas del sufrimiento del pueblo.
Además, los curas criticaron a la Corte Suprema por no abordar la inconstitucionalidad de ciertos decretos y expresaron preocupación por el peligro que representa para la democracia el silencio de aquellos que deberían hablar.
En el espíritu navideño, los COPP expresaron su confianza en «el Dios de la Vida, Jesús de Nazareth», recordando su sacrificio por la justicia y la paz. Citando al obispo mártir Enrique Angelelli, instaron a seguir trabajando con pasión y acción hacia tiempos más humanos.
La carta concluyó con un saludo a las familias de trabajadores, a los agricultores que cuidan la tierra, a los padres que apuestan por el futuro de sus hijos y a los jóvenes que sueñan con ser felices en un mundo que, según ellos, parece haber perdido el rumbo.