En un hecho sin precedentes, los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y Guyana, Mohamed Irfaan Ali, se reunieron en San Vicente y Las Granadinas, bajo la mediación del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. El encuentro tuvo como objetivo suavizar las tensiones generadas por el conflicto territorial sobre el Esequibo, un área rica en petróleo y minerales, cuya posesión reclama Caracas.
Ambos mandatarios expresaron su disposición a continuar el diálogo para resolver la disputa, destacando la importancia de la diplomacia y la paz en la región. La reunión bilateral, que concluyó con un apretón de manos simbólico, fue calificada como «exitosa» por el Ministerio de Comunicación venezolano, que subrayó la necesidad de resolver la controversia territorial mediante el entendimiento y el respeto, sin intervenciones injerencistas.
El presidente Maduro, al llegar al Aeropuerto Internacional de Argyle, enfatizó su compromiso con el diálogo y la paz en América Latina y el Caribe. «Vengo con un mandato del pueblo de Venezuela, una palabra de diálogo, una palabra de paz, pero a defender los derechos del pueblo, de nuestra patria», declaró.
El conflicto sobre el Esequibo se intensificó tras un referéndum en Venezuela, donde el 95% de los votantes respaldó la anexión del territorio. Este desencadenó una serie de medidas por parte de las autoridades venezolanas, incluyendo la creación del estado de Guayana Esequiba. La disputa histórica tiene sus raíces en la independencia de Venezuela de España en 1811 y se ha exacerbado a lo largo de los años, llegando actualmente a la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
El Esequibo, territorio de 159,500 kilómetros cuadrados, es rico en recursos minerales como oro, bauxita, diamantes, cobre e hierro, además de ser una fuente crucial de ingresos para Guyana, especialmente a través de la mina de oro Omai. Además, sus aguas territoriales albergan vastas reservas de petróleo y gas natural, convirtiendo a Guyana en el país de mayor crecimiento económico del mundo desde el descubrimiento de reservas estimadas en unos 11,000 millones de barriles de petróleo en 2015.
Con la intervención de Lula da Silva y el compromiso de diálogo expresado por Maduro y Ali, la región observa con cautela la posibilidad de encontrar una solución pacífica a una disputa que ha generado tensiones políticas y económicas durante décadas. La colaboración regional, impulsada por la mediación brasileña, podría allanar el camino hacia un entendimiento mutuo y preservar la estabilidad en una zona de vital importancia estratégica.