ESCENARIO POLÍTICO ELECTORAL

Por Dr. Jorge «Chino» Gonzalez – Grupo Sampay

En esta nueva Era, que aún no termina de definir el nuevo paradigma humano, el hombre ha alcanzado un desarrollo científico y tecnológico formidable.

            Hoy la manipulación genética y la tan seductora y a la vez temida Inteligencia Artificial dominan nuestra atención. La virtualidad genera una  inmediatez de las comunicaciones y los algoritmos nos vuelven predecibles y destinatarios de publicidades que nos reducen a un consumismo sin sentido.

            Todos los impresionantes logros científicos tienen como contrapartida una claudicación en la búsqueda de la realización humana. El hambre, la pobreza, la violencia y la exclusión social generalizada, ponen en tela de juicio a la supuesta evolución del hombre. La destrucción del planeta dejó de ser una profecía de escritores de ciencia ficción  y ya es un hecho de la realidad.

En este torbellino arrasador nos encontramos envueltos. Por momentos nos dejamos llevar por la confusión, el desánimo, la bronca, la frustración, la desesperanza y la inacción. Pero en otros momentos, tal vez por algún gen heroico que nos queda dando vueltas por ahí, avanzamos para salir de la tormenta. Entonces reaparecen las virtudes que más o menos dormidas siguen formando parte del ser humano.

            Al evaluar los 40 años Democracia ininterrumpida en nuestro país,  inmediatamente nos aparecen dos grandes deficits en los resultados  del período 1983 – 2023.

El primero es consecuencia de la confusión de prioridades del hombre y la sociedad de nuestro tiempo, como describimos arriba, que nos da como resultante la decadencia de la dirigencia argentina en general.

El otro déficit, en el que todos los analistas coinciden, es que los valores de libertad, igualdad, equidad, justicia social, independencia económica y soberanía política están mucho más lejos de haberse realizado que en la época del 1943 a 1955, modelo que aunque con las interrupciones violentas de los golpes de estado llegó a mantenerse hasta 1976. 

La destrucción del modelo Justicialista fue llevada cabo por la más atroz de las dictaduras de nuestra historia. Ellos no solo prohibieron, proscribieron, secuestraron, desaparecieron y mataron ciudadanos. También nos endeudaron y destruyeron el aparato productivo industrial, que es generador de empleo. Entregaron las riquezas al extranjero, inculcaron el “no te metas”, la antipolítica, el antisindicalismo, y el pensamiento único.

Lamentablemente la recuperación de la Democracia no detuvo la caída de nuestra nación. Hoy tenemos indicadores sociales, educacionales, económicos y culturales, que serían solo razonables si nuestro territorio fuese una piedra absolutamente incapaz de producir alguna riqueza.

Por el contrario nosotros tenemos un país con una riqueza natural exuberante. Gas, petróleo, litio, agua potable, minerales, la pampa humeda y además un litoral marítimo envidiable. Somos uno de los países más ricos del mundo subadminsitrado y saqueado.

Los los 10 años de Gobierno de Menem, alineado con el neoliberalismo y los 12 de Kirchner, (sobre la base de lo iniciado por Rodríguez Saa y Duhalde) quien se alineó con la social democracia, gozaron del gran apoyo popular y lograron algo de  estabilidad y cierto  bienestar. 

Podemos decir que fueron líderes pragmáticos, cada uno en su tiempo, adecuándose al contexto mundial y buenos administradores

Lo que no podemos decir es que hayan rescatado el modelo de desarrollo Justicialista y ni que hayan detenido la caída libre de Argentina.

Ningún presidente, desde Alfonsín hasta hoy, derogó  el estatuto de la dependencia que nos impuso Martinez de Hoz, que fue el verdadero jefe del golpe del 76. Dicho sea de paso,  jamás fue citado ni  tribunales ni ante la prensa a responder por las atrocidades que cometió. Esos anclajes son:

  1. Ley de entidades financieras
  2. El régimen impositivo que se aplica a las multinacionales  mineras
  3. El dogma del libre mercado

En cuanto al gobierno de Alberto Fernández, podemos reconocer que debió afrontar el endeudamiento heredado de Cristina Fernandez que fue luego super aumentado por Macri,  que debió hacer frente a la pandemia, la guerra de Ucrania, la sequía y la caída del Silicon Valley Bank.

Pero también podemos asegurar que no supo, no quiso o no pudo ejercer el enorme poder que otorga la constitución al primer magistrado. En el comienzo de su mandato contó con un enorme apoyo popular e incluso con el consenso de otros sectores políticos y sociales. Todos los factores mencionados, le daban legitimidad para tomar las medidas que claramente le hacen falta al país.

Tal vez por la sombra de su vicepresidenta o por propias convicciones, optó por no hacer nada, a punto tal que la coalición de gobierno terminó dilapidando la confianza de sus electores. Perdió las legislativas y debió aceptar que el presidente de la Cámara de Diputados asumiera el ministerio de economía para hacer el salvataje del gobierno.

De este modo Massa logró imponer su candidatura a presidente por el oficialismo, venciendo el último intento de Cristina de retener poder con una fórmula K.

Con la pésima gestión del oficialismo, el déficit fiscal, una la balanza comercial negativa y la inflación que castiga fuertemente a la población, Massa fué a la PASO.

Ahora apoyado por el tucumano Manzur,  ha convocado a gobernadores e intendentes del conurbano bonaerense para que pongan en marcha el mismo esfuerzo que desplegaron cuando lucharon por sus territorios. 

Por su parte la CGT fue un factor de apoyo fundamental para que Massa lograse imponerse como candidato de Unión por la Patria y por supuesto está comprometida fuertemente con la campaña.

Sin  dudas el reto para el tigrense es mayúsculo y ronda el territorio de los milagros,  pero es una realidad que hasta aquí ha logrado dos hechos impensados antes de su incorporación como ministro.

En primer lugar que el gobierno no haya terminado yéndose en helicóptero con Asamblea Legislativa y en segundo haber logrado ser uno de los tres candidatos con chace para ser electo presidente.

A semanas del 22 de octubre Sergio Massa le ha quitado el protagonismo a Milei y marca la agenda de campaña con actos de gobierno, hechos políticos y publicidad.

El libertario con prudencia evita exponerse, pues se siente en el balotaje y apuesta a ser el que canalice la decepción del electorado con la dirigencia y capitalizar la caída de Juntos por el Cambio. 

 Bulrrich no encuentran el “modo de campaña”. Los problemas surgen en su propio espacio, Macri corrió a abrazar a Milei luego de las PASO, Duran Barba sentencia «nadie gana prometiendo sufrimiento»  y “Bulrrich va a salir tercera”.  Para terminar de debilitarla, sus estrategas recurrieron sumar la imagen del economista “mediterráneo” Melconián e insólitamente la del pseudo “filósofo” Kovadloff.  

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