Un relevamiento reciente revela un cambio en la intención de voto a nivel país y expone un deterioro en la percepción social sobre la gestión económica y el rumbo general del Gobierno.
Una nueva medición de opinión pública a nivel nacional encendió señales de alerta en la Casa Rosada al mostrar, por primera vez en el actual ciclo político, un retroceso del oficialismo frente a una oferta opositora unificada bajo el paraguas del peronismo.
El estudio, elaborado por la consultora Trends, indica que el espacio referenciado en el gobernador bonaerense Axel Kicillof y la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner alcanza el 37% de intención de voto, ubicándose por encima de La Libertad Avanza, que reúne el 35%. Se trata de un margen estrecho, pero significativo por tratarse del primer sondeo en el que el oficialismo queda relegado al segundo lugar desde la asunción de Javier Milei.
El relevamiento no solo refleja una disputa más equilibrada en términos electorales, sino también un deterioro en los indicadores de opinión pública sobre la gestión nacional. Según los datos difundidos, el 59% de los consultados desaprueba la administración de Milei, mientras que el 39% manifiesta su respaldo.
En paralelo, la percepción sobre el rumbo del país muestra un sesgo mayoritariamente negativo: el 57% considera que la dirección actual es equivocada. A esto se suma un clima social marcado por la incertidumbre, con un 51% de los encuestados que expresa una visión pesimista respecto al futuro.
La economía, eje central del programa libertario, aparece como uno de los puntos más sensibles. El 69% de los participantes del sondeo sostiene que la inflación no está descendiendo, pese a las medidas de ajuste implementadas por el Gobierno en los primeros meses de gestión.
El informe de Trends se inscribe en una serie de estudios recientes que advierten sobre un desgaste en la imagen del oficialismo, en un contexto de fuerte ajuste fiscal, caída del consumo y tensiones sociales. En este marco, el reposicionamiento del peronismo, con figuras de peso y capacidad de articulación territorial, comienza a reconfigurar el mapa político de cara a los próximos desafíos electorales.
Si bien el escenario aún es dinámico y sujeto a variaciones, los datos reflejan un cambio de tendencia que obliga a recalibrar estrategias tanto en el oficialismo como en la oposición. La evolución de la economía y el impacto concreto en la vida cotidiana aparecen como factores decisivos que podrían consolidar —o revertir— esta nueva correlación de fuerzas.