La Justicia impulsa una batería de medidas para analizar bienes, viajes y declaraciones juradas del funcionario nacional.
El vocero presidencial y actual jefe de Gabinete del gobierno encabezado por Javier Milei, Manuel Adorni, quedó formalmente imputado en una causa judicial que investiga un presunto enriquecimiento ilícito. La medida fue impulsada por la fiscalía, que solicitó avanzar con una serie de diligencias para esclarecer la evolución de su patrimonio.
La decisión judicial se da en un contexto de creciente atención pública sobre los movimientos financieros y personales del funcionario, particularmente a partir de sus viajes al exterior —incluyendo destinos como Estados Unidos y Punta del Este— y la existencia de bienes que no habrían sido debidamente reflejados en sus declaraciones juradas.
De acuerdo con fuentes judiciales, el fiscal Gerardo Pollicita promovió la acción penal y requirió al menos doce medidas de prueba orientadas a determinar la consistencia entre los ingresos declarados por Adorni y su nivel de vida. Entre los puntos centrales de la investigación figura la necesidad de establecer el origen de los fondos utilizados para adquirir propiedades registradas tanto a su nombre como al de su esposa.
Uno de los ejes del expediente es una vivienda ubicada en un barrio cerrado del partido bonaerense de Exaltación de la Cruz. La fiscalía busca determinar quién figura como titular del inmueble, cómo se financió su compra, quién afronta los gastos de mantenimiento y si la construcción cumple con las normativas vigentes.
Además, se solicitaron informes a distintos registros oficiales, entre ellos el de la propiedad automotor y otros organismos que permiten reconstruir el patrimonio integral del funcionario. También se requirió la intervención de la Oficina Anticorrupción, con el objetivo de obtener todas las declaraciones juradas presentadas por Adorni a lo largo de su carrera pública.
La imputación se apoya en presuntas inconsistencias detectadas entre los bienes declarados y aquellos que surgen de registros y relevamientos preliminares. En este tipo de causas, el delito de enriquecimiento ilícito —tipificado en el Código Penal argentino— contempla sanciones para los funcionarios que no puedan justificar el incremento significativo de su patrimonio durante el ejercicio de la función pública.
Por el momento, el proceso se encuentra en una etapa inicial, centrada en la recolección de pruebas y documentación. Será la Justicia la que, tras analizar los elementos reunidos, determine si existen fundamentos suficientes para avanzar hacia una eventual elevación a juicio.
El caso suma tensión en el escenario político nacional, en medio de cuestionamientos a la transparencia de la gestión y reclamos por mayor control sobre los bienes de los funcionarios públicos.