La interrupción recae sobre la planta de ArreBeef en Pérez Millán tras detectarse un antibiótico prohibido en un envío de 22 toneladas. El Gobierno argentino activó gestiones técnicas y diplomáticas para revertir la medida y acotar su impacto.
La relación comercial entre Argentina y China sumó en las últimas horas un nuevo foco de tensión a partir de la suspensión de exportaciones aplicada a un frigorífico de la provincia de Buenos Aires. La decisión, adoptada por la autoridad aduanera del gigante asiático, se originó tras el hallazgo de residuos de un antibiótico prohibido en un cargamento de carne bovina.
La medida afecta a la empresa ArreBeef, cuya planta se encuentra en la localidad bonaerense de Pérez Millán, partido de Ramallo. Según se informó, el inconveniente se detectó en un contenedor de aproximadamente 22 toneladas, lo que derivó en la interrupción temporal de sus envíos hacia el mercado chino, principal destino de la carne argentina en los últimos años.
Ante este escenario, el Gobierno nacional desplegó una estrategia de respuesta inmediata. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), junto con la Cancillería y la Secretaría de Agricultura, conformaron una mesa técnica de urgencia para analizar el caso y presentar una defensa formal ante las autoridades chinas.
El episodio fue notificado a través de la representación agrícola argentina en Beijing y generó una rápida reacción oficial. Equipos técnicos trabajaron en la recopilación de datos y en la elaboración de un informe destinado a demostrar que se trataría de un hecho aislado.
Sospechas de un resultado anómalo
El compuesto detectado es cloranfenicol, un antibiótico de amplio espectro cuyo uso está prohibido en animales destinados al consumo humano en Argentina desde mediados de la década de 1990. Por ese motivo, especialistas locales consideran improbable su presencia en la cadena productiva formal.
En ese contexto, no se descarta que el resultado corresponda a un falso positivo o a la presencia de metabolitos de sustancias similares. Las autoridades sanitarias argentinas sostienen que el sistema de control vigente es robusto y permite monitorear residuos con estándares internacionales.
Uno de los principales argumentos que se presentaron ante China es la trazabilidad del sistema ganadero. Este mecanismo posibilita reconstruir el recorrido del producto desde el frigorífico hasta el establecimiento de origen de los animales, lo que constituye una herramienta clave para verificar la inocuidad de la carne exportada.
Objetivo: limitar el alcance de la sanción
La estrategia oficial apunta a dos frentes simultáneos. Por un lado, se busca evitar que la suspensión se extienda a otros embarques ya enviados o en tránsito. Por otro, se intenta lograr el levantamiento de la medida en el menor tiempo posible.
En el historial reciente existe un antecedente que genera expectativas moderadas en el sector: en 2016, un incidente similar que involucró a otro frigorífico argentino fue resuelto tras negociaciones técnicas entre ambos países, lo que permitió retomar las exportaciones.
Un mercado clave bajo mayor presión
China se consolidó en la última década como el principal comprador de carne vacuna argentina, concentrando más del 60% de los envíos en algunos períodos. Este vínculo comercial, sin embargo, no está exento de tensiones, especialmente en lo que respecta a requisitos sanitarios y controles de calidad.
En el sector exportador se interpreta que las recientes restricciones —incluyendo observaciones a otros productos agroindustriales— podrían responder también a una política más proteccionista del país asiático, orientada a respaldar a sus productores locales.
Impacto productivo y laboral
A pesar de la suspensión, fuentes del sector señalaron que la situación de ArreBeef se mantiene bajo control. La compañía dispone de otra planta operativa en el partido bonaerense de Quilmes, lo que le permite sostener parcialmente su actividad exportadora.
En cuanto al empleo, la planta de Pérez Millán cuenta con alrededor de 900 trabajadores. Desde la empresa indicaron que las variaciones recientes en la contratación de personal temporario responden a factores estacionales propios de la actividad frigorífica y no exclusivamente al conflicto actual.
Mientras continúan las negociaciones, el caso se sigue de cerca tanto en el ámbito oficial como en la industria cárnica, dado que su desenlace podría sentar un precedente relevante para el comercio bilateral en uno de los sectores más dinámicos de la economía argentina.