El Gobierno impulsa la concesión por 30 años del complejo Chapadmalal y reabre el debate sobre el turismo social

La administración nacional confirmó que avanzará en la concesión del histórico complejo turístico de Chapadmalal a operadores privados. La medida apunta a atraer inversiones y revalorizar el predio, pero también genera discusión sobre el rol del Estado en el acceso al turismo.

El Gobierno nacional anunció que pondrá en marcha un proceso de concesión a 30 años de la Unidad Turística de Chapadmalal, uno de los emblemas del turismo social en Argentina. La decisión fue comunicada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien sostuvo que la iniciativa busca atraer capitales privados para recuperar y modernizar la infraestructura del complejo.

Ubicado sobre la costa bonaerense, a pocos kilómetros de Mar del Plata, Chapadmalal fue construido durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón con el objetivo de garantizar el acceso al turismo a sectores populares. El predio cuenta con hoteles, espacios recreativos y servicios que, durante décadas, fueron utilizados por familias, jubilados y contingentes escolares a través de programas estatales.

Desde el Ejecutivo argumentan que el estado actual de las instalaciones requiere una inversión significativa para su puesta en valor. En ese sentido, Adorni explicó que el esquema de concesión permitiría mejorar la calidad del servicio, modernizar la infraestructura y ampliar la oferta turística, al tiempo que reduciría el costo de mantenimiento que hoy recae sobre el Estado.

La iniciativa se enmarca en una política más amplia de reorganización de activos públicos. En 2024, el complejo fue transferido a la órbita de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), organismo encargado de gestionar y eventualmente disponer de propiedades estatales. En aquel momento, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, defendió la medida al sostener que la administración pública no debería operar servicios hoteleros, sino enfocarse en sus funciones esenciales.

Según esa visión, el Estado podría continuar promoviendo el acceso al turismo mediante subsidios o programas específicos, pero delegando la gestión operativa a actores con experiencia en el sector. Bajo este esquema, el complejo de Chapadmalal —junto con el de Embalse, en Córdoba— sería administrado por concesionarios privados que asuman el compromiso de inversión y mantenimiento.

Sin embargo, la decisión abre interrogantes sobre el futuro del turismo social en el país. Históricamente, Chapadmalal fue un símbolo de inclusión, permitiendo que miles de argentinos accedieran por primera vez al mar. Especialistas en políticas públicas y actores del sector turístico advierten que el desafío será garantizar que la eventual gestión privada no limite el acceso de los sectores más vulnerables.

Además del valor social, el complejo posee un importante potencial económico y turístico. Su ubicación estratégica, su extensión y su infraestructura lo convierten en un activo atractivo para inversores. En los últimos años, distintos informes señalaron el deterioro de algunas de sus instalaciones, producto de la falta de mantenimiento sostenido y de la caída en los niveles de ocupación.

El proceso de concesión aún no tiene fecha definida para su licitación, pero se espera que en los próximos meses se conozcan los pliegos con los requisitos para los oferentes, incluyendo posibles obligaciones vinculadas al uso social del predio.

Mientras tanto, el anuncio vuelve a poner en agenda el debate sobre el rol del Estado en la promoción del turismo y la preservación de espacios con fuerte valor histórico y simbólico en la Argentina.

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